Sábado, 19 Marzo 2016 16:53

Luis Bredow renuncia al premio Abaroa

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Luis Bredow renuncia al premio Abaroa Luis Bredow

El actor había sido postulado de oficio por el Ministerio de Culturas. Entre los argumentos de su inédita decisión cita las observaciones que tiene, como artista, a la gestión del despacho que, por ejemplo, organiza el paso del rally Dakar por el país y no ha trabajado una política de cultura. "No son críticas antojadizas de un comedido, sino las de una persona que está en el deber de expresarlas", argumenta.

No, gracias, dice Luis Bredow al Ministerio de Culturas. Y de esta manera, al renunciar al premio Eduardo Abaroa que le había concedido el jurado de la categoría audiovisuales, por su trabajo actoral en la película Olvidados, el artista expone sus críticas a la gestión del despacho y eleva propuestas a la manera de retroalimentación de un ciudadano de a pie ante el Estado Plurinacional de Bolivia.

La misiva, que fue entregada al ministerio el viernes 18 de marzo, enumera las observaciones que pueden resumirse en falta de política pública para el área cultural, apoyos selectivos que dividen a los creadores y actúan como medidas prebendalistas, y gastos dispendiosos en eventos como el Dakar o ritos en Tiwanaku.

Textualmente, Bredow reclama:

  • Desde el año 2005 el Ministerio de Culturas no ha llegado a desarrollar una política pública con objetivos concretos y de largo alcance, con un presupuesto adecuado y una ejecución participativa para fortalecer el trabajo de los cineastas y teatristas de Bolivia. De hecho, esta falencia debilita a todas las artes bolivianas pues ninguna cuenta con una estrategia estatal para impulsar su desarrollo.
  • Los apoyos que el Ministerio de Culturas ha dado a proyectos teatrales y cinematográficos y a los de otras artes han sido otorgados desde la arbitrariedad de los funcionarios de ese despacho, sobre la base de criterios opacos. Al favorecer a unos y desdeñar a otros, el Ministerio ha debilitado la solidaridad que debiera existir en las colectividades de artistas y ha afectado su capacidad de proponer y reclamar políticas públicas. Consecuentemente, el Ministerio ha disminuido también su capacidad de recibir retroalimentación.
  • Este proceder ha llevado también al Ministerio realizar gastos dispendiosos, con efectos de corto plazo, sin sostenibilidad y alejados de los intereses y verdaderas necesidades de las artes. Aunque es justo reconocer algunos aciertos, como por ejemplo la conservación, restauración y recuperación de obras de arte patrimoniales, la gestión del Ministerio prefirió desdeñar las artes de todos los bolivianos para invertir cuantiosos recursos en la apuesta de impulsar una revolución cultural que se propuso construir una nueva protocultura indígena diseñada como respuesta a los tiempos postapocalipticos de Occidente. Las expresiones mas osadas de esta revolución cultural fueron los rituales en Tiwanaku y el Dakar. A la hora de evaluar el efecto que esos inmensos rituales tuvieron sobre la cultura boliviana, el Ministerio olvido su calidad revolucionaria y prefirió mostrar cifras cuantitativas de la cantidad de turistas atraídos, que, por cierto, fueron cuantiosos.

Todas estas falencias y prácticas, insiste el actor nacido en Oruro, "muestran un despacho ministerial que durante más de diez años se distrajo de su verdadera obligación de canalizar los recursos del Estado para fortalecer las artes bolivianas". Hoy, "si el Ministerio quisiera remediar ese olvido, tendría que decidirse por respetar las artes que producen las culturas  bolivianas y evitar hacer uso de ellas como instrumentos de propaganda, y respetar también a sus cultores evitando reunirlos en camarillas obedientes a prebendas o en una pacifica 'base social'".

Éstas no son críticas antojadizas de un comedido, aclara el actor de "Carga sellada" y de "Los diarios de Adán y Eva", sino las de una persona que está en el deber de expresarlas. "En efecto, los actos u omisiones del Ministerio de Culturas influyen poderosamente sobre la calidad y extensión de mi trabajo profesional y el de todos mis colegas cineastas y teatristas".

Luis Bredow

Luis Bredow. Foto tomada de su página web

Bredow, quien, como aclara al inicio de su carta, fue postulado de oficio al premio que debe entregarse a varios trabajadores de la cultura el 23 de marzo, en Tarija, es una institución en el campo de la actuación de cine y teatro en Bolivia. Su presencia destacada en la escena se remonta a los años 80, como integrante del Teatro del Umbral. Desde 2005, luego de un periodo de ausencia desde fines de los 90, el actor ha resurgido con fuerza, como se aprecia por su participación en una decena de obras teatrales y en similar cantidad de películas.

Sugerencias

Al aprovechar "este fugaz instante de atención", Bredow se anima a señalar acciones a las autoridades culturales. Por ejemplo, crear mecanismos de financiamiento efectivo para los creadores; fortalecer y respetar instituciones como la Cinemateca Boliviana y el Consejo Nacional del Cine, y diseñar una Ley del Artista.

Textualmente, enumera:

  • Crear un sistema que aliente a la sociedad civil organizada, a los ciudadanos y a la empresa privada a prestar apoyo financiero a proyectos de cine, teatro y a otras formas de creación artística. Este mecenazgo del sector privado y de la ciudadanía no deberá confundirse con un aliento a utilizar las artes como un medio de publicidad, sino como una forma de democratizar el esfuerzo artístico poniendo los recursos de los ciudadanos en contacto directo con los artistas.
  • Remediar definitivamente un contencioso entre el Estado y algunos cineastas que data desde hace 25 años y que, según el Ministerio, obstaculiza la creación de una política pública para el cine. En los hechos, este contencioso está castigando a toda una nueva generación de cineastas por un improcedente “pecado original” cometido por una generación anterior y por un antiguo gobierno.
  • Respetar las instituciones de los cineastas bolivianos y contribuir a acrecentar su representatividad y democratización.
  • Elaborar, promover y gestionar –con la participación de todos los cineastas bolivianos– una nueva la Ley del Cine, sostenida por un presupuesto de largo plazo y cuya ejecución incluya la participación decisoria de instituciones representativas de los cineastas y de los exhibidores de películas.
  • Fortalecer y respetar la Cinemateca Boliviana y el CONACINE, tomando las medidas necesarias para que estas dos instituciones puedan cumplir todos sus objetivos.
  • Asegurar la participación del teatro y la danza boliviana en el programa IBERESCENA que abrirá la posibilidad a nuestras artes escénicas de interactuar con las de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, España, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay, y acceder así a posibilidades de difusión regional, capacitaciones, coproducciones y otras sinergias.
  • Elaborar un programa de creación de salas –publicas y privadas– para espectáculos de teatro y/o cine en todo el territorio nacional, y para fortalecer las salas privadas existentes.
  • Diseñar una Ley del Artista que tome en cuenta la precariedad de empleo a la que los artistas estamos sometidos y que nos permita acceder a los beneficios de la Seguridad Social, como a cualquier trabajador.

Medida inédita

Una renuncia al premio Abaroa no se había dado en los cuatro años que tiene de vigencia. De hecho, son muchos los artistas y otros trabajadores de la cultura que participan del concurso para ganar alguno de los galardones pecuniarios, creados por decreto supremo en 2012, con el objetivo de "difundir  el arte y la cultura  con la temática marítima". Un objetivo que, de todas maneras, no se exige necesariamente, como prueba la distinción ahora rechazada por Bredow, quien la había merecido por su papel en una película sobre la dictadura militar en Bolivia.

El financiamiento de los premios Abaroa proviene del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), en un porcentaje del 0,2% de dichos recursos. Este año, el Estado está destinando Bs 1,8 millón para cumplir con los 1.208 ganadores de las 9 categorías y 43 especialidades del concurso.

Entre las críticas de otros actores a estos premios, pronunciadas en pasillos por ahora, figura el escaso impacto que tienen. El dinero suele recaer en obras esporádicas, armadas a veces sólo para el premio, y no en procesos, además de que la mayoría de los trabajos no llegan al público boliviano, salvo quizás los de artes plásticas que son parte de exposiciones.

La carta íntegra puede ser leída aquí. 

 

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