Agua, ¿un recurso inagotable?

El segundo conversatorio de Planeta Bolivia reunió a expertos en el tema agua. De las ricas reflexiones surgidas, compartimos aquí siete medidas urgentes que los bolivianos debemos encarar de aquí en más si queremos precautelar uno de los recursos naturales más preciados.

Javier Badani / periodista /@jbadani

Apuntar los dardos hacia los efectos del cambio climático por la actual crisis del agua que vive Bolivia es un acto de autoengaño que el país no puede darse el lujo de alimentar. También lo sería el creer que el desabastecimiento de agua es un fenómeno actual, sólo porque ahora le tocó sufrirlo a barrios residenciales de la ciudad de La Paz. En realidad, el racionamiento de agua lo han venido sufriendo por años habitantes de capitales de departamento como Tarija, Potosí o Cochabamba. Y mucho más la población que habita el área rural. Un tercio de la población boliviana no cuenta con agua potable. Esas son parte de las reflexiones que dejó el conversatorio “Agua, ¿un recurso inagotable?”, que reunió en noviembre a expertos en la temática, gracias a la convocatoria del proyecto Planeta Bolivia.

Que los efectos del cambio climático han influido en la actual crisis, es innegable. Pero es cierto también que ha mediado la incapacidad del país para prever y precautelar uno de los recursos naturales más preciados que tiene: el agua. Lo cual no deja de ser una paradoja en sí al ser Bolivia uno de los 20 países con mayores recursos de agua dulce del mundo.

Pero lejos que apuntar a los errores, el conversatorio se centró en las medidas que los bolivianos debemos asumir de aquí en más para enfrentar los retos del agua.

 

El problema no es cuánto uses, sino cuánto afectes

No se trata sólo de hacer un uso eficiente del agua, sino de no afectar su ciclo natural. Y esta no es sólo una tarea de gobiernos o empresas, también lo es de la ciudadanía. Así lo dejó en claro Teresa Flores, investigadora ambiental. “Hay una concepción errónea de que una vez que se usa el agua, se gasta. Bajo esa lógica escuchamos que nos aconsejan no usar la ducha por 30 minutos, por ejemplo. Pero en realidad esto muy poco afecta. El agua se renueva, tiene un ciclo. No es que usamos ahora y ya no hay más agua. Podemos reutilizarla de varias maneras, podemos reciclarla. Pero lo importante es no atentar contra el ciclo natural del agua. Y eso significa no contaminarla de manera de que sea irreversible el proceso. Cuando se bota una pila o se vierte aceite en el fregadero de la casa, lo que se está haciendo es un daño terrible a ese ciclo natural pues ya se le agrega un grado de toxicidad al agua”.

El uso de aguas servidas para el riego de cultivos es frecuente, lo que genera contaminación y es una causa de mortalidad infantil. En la región andina, la minería es la principal fuente de contaminación del agua de ríos.

 

Los jardines pueden sobrevivir sin agua potable; tú, no

Un dato que a muchos sorprendió es el hecho de que en La Paz las áreas verdes municipales son regadas, en su mayoría, con agua potable. El experto Carlos Carafa señaló que La Paz tiene aproximadamente unas 100 hectáreas de áreas verdes y que su riego se realiza en gran parte con agua potable, con un alto presupuesto para la comuna. “Eso es incompatible con la situación que vivimos e insostenible en el tiempo. El municipio debe cambiar esta lógica”. Carafa apuntó que esta práctica se repite entre la ciudadanía que tiene jardín en sus domicilios. “Se debe trabajar educando a la ciudadanía enseñando técnicas para captar el agua de lluvia para almacenarla y utilizarla luego para esos fines. Ahora, por ejemplo, no existe un Barrio de Verdad (programa de mejoramiento barrial impulsado por la Alcaldía de La Paz) o un hospital que tenga la cultura de almacenar el agua”.

 

Apostar a plantas de tratamiento de aguas residuales

Según los datos del proyecto Planeta Bolivia, el país cuenta con 84 plantas de tratamiento de aguas residuales, 31 no funcionan y el resto apenas remueve el 50% de sus impurezas

En esa línea, Humberto Saenz, consultor ambiental, señaló que se debe apostar a la implementación de sistemas de tratamiento de agua residuales para reutilizar el agua y que es vital inculcar en la población la cultura de reutilización del agua. “En La Paz, los habitantes no pensamos en eso debido a que nuestra topografía nos permite deshacernos de nuestras aguas fácilmente. Largamos la cadena (del inodoro) y el Choqueyapu se lleva las aguas ladera abajo. Y de El Alto, lo mismo: el agua termina en Cohana (lago Titicaca). A futuro debemos hacer lo que se hace en otras partes del mundo. Ya no podemos lavar el auto o regar las áreas verdes con agua potable. En países avanzados usan aguas tratadas para esos fines. Y para ello debemos apostar a la construcción de pequeñas plantas de tratamiento de aguas en distintos sitios. Si no contamos con plantas de tratamiento no lo vamos a lograr”.

Saenz señaló que en Cochabamba se han instalado plantas descentralizadas que funcionan con humedales, lo que abarata el costo de funcionamiento al ser tecnología de bajo costo.

Entre los datos surgidos en el conversatorio se apuntó que el 70% de aguas residuales captadas no reciben tratamiento alguno y el restante 30% no tiene tratamiento adecuado.

Leandra Díaz, especialista en huella hídrica, señaló que en Santa Cruz el mayor problema es que la ciudadanía consume el agua que contamina. “Santa Cruz se provee de agua de pozos subterráneos y sólo el 63 por ciento de la población tiene alcantarillado sanitario. Las personas usan conexiones clandestinas y pozos ciegos con lo cual contaminan el agua que consumen”.

Díaz aseveró que un estudio realizado por expertos de Israel concluyó que para el 2025 se acabará el agua subterránea almacenada en Santa Cruz.

 

Bosques, la clave para las lluvias

Para la ecologista Cecilia Requena la mirada de las autoridades debe centrarse en la protección de los bosques del país, ya que son una parte fundamental para el ciclo de lluvias que alimentan los sistemas de provisión de agua a la población. “Una de las cosas que no sabemos es el origen de nuestras lluvias. La fuente principal está en nuestros bosques, en especial en el Amazonas. Las lluvias no nos llegan del Pacífico, sino del Atlántico y esto es gracias a los bosques”, explicó.

Para Requena, si bien el cambio climático es un fenómeno global éste se refleja en lo local. “Mantener el bosque en pie es defendernos y mitigar los efectos del cambio climático. Pero estamos haciéndolo todo al revés. Nuestras políticas mineras, agropecuarias e industriales están planificadas para amenazar nuestros bosques”. La ecologista apuntó, principlamente, a los proyectos de construcción de represas programadas por el Gobierno en el norte del país.

 

Datos oportunos para una prevención efectiva

Teresa Flores aseveró que el racionamiento de agua en La Paz debió comenzar en septiembre. Y para esta afirmación la investigadora ambiental se basó en el seguimiento de los datos que su equipo recolectó sobre los niveles de lluvia. “La información es clave pero no tiene sentido si no es compartida y analizada por las instancias responsables del tema, que deben trabajar de forma coordinada”, señaló.

Es así que una de las acciones fundamentales que se debe tomar a futuro es la generación y análisis de datos que permitan a los servidores públicos tomar buenas decisiones. Los expertos apuntaron que actualmente existe una falta de tecnificación de las instancias públicas llamadas a trabajar en la temática.

Contar con acceso a información real y científica oportuna sobre las tendencias del clima, la temperatura y los niveles de lluvia, por ejemplo, son capitales a la hora de preveer y asumir medidas adecuadas. En ese sentido, se apunto a instancias como el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), la que debería, según los especialistas, liderar y agilizar el acceso de información a instancias públicas y privadas.

 

Repensar las prácticas en la agricultura

“Si seguimos manteniendo el sistema de agricultura como lo estamos haciendo en la actualidad, nos vamos a quedar sin agua en muy poco tiempo”. Lo dice Diego Moscoso, ingeniero agrónomo, para quien los sistemas de producción agrícola en Bolivia están rompiendo con el ciclo natural del agua. “Se botan un montón de agroquímicos a la tierra, que es el filtro, el encargado de dar limpieza al agua para que ésta siga su ciclo. Hay que renovar las técnicas agrícolas”, sentenció.

Diego Tola, consultor en hidrología, se enmarcó en la misma línea al señalar que la agricultura a nivel mundial consume el 70% de agua del planeta. “Debemos pensar en una gestión sostenible de la agricultura más que poner como prioridad el construir megaobras destinadas a generar agua para las ciudades. Si no hacemos buen uso del agua en los sistemas de producción agrícola, cualquier tecnología, al final, no funcionará”.

Hay más de 280 represas en Bolivia que nos abastecen de agua. El 70% se usa para el riego y el 30% para generación de electricidad y consumo humano.

 

Es hora de debair el alza de las tarifas para mejorar los servicios

Hay temas que, impulsados por la impronta de la política, se han convertido en Bolivia en tabú a la hora de hablarlos públicamente. Entre ellos está el tema del congelamiento de las tarifas de los servicios de provisión de agua potable. En casi todo el país las tarifas se mantienen congeladas hace varios años.

Claudia Vargas, consultora de agua y medioambiente, puso el tema en la mesa del debate. “Hay que reflexionar sobre los costos que implica llevar el agua a las ciudades. Desde la Guerra del Agua (2000) se ha satanizado el tema de las tarifas del agua. Mientras que en el sector eléctrico sí han habido reajustes constantes, las del agua están prácticamente congeladas casi en todo el país”.

Para Vargas, los ingresos de las empresas que proveen agua a la ciudadanía apenas y llegan a cubrir los costos de mantenimiento, lo que hace impensable proyectar grandes inversiones. “Se ha satanizado mucho a EPSAS, pero otra es la realidad de los operadores en terreno. Contestar la demanda de la población con costos bajos no es sostenible”, manifestó.

Para la ex senadora Erika Brockmann este es un momento ideal para abrir el debate. “Es hora de romper mitos que se nos han instalado. En Cochabamba se decía que desde la empresa privada se nos estaba robando el agua. Hoy, Cochabamba es el paisaje de los turriles y los tanques de acopio porque hace años vivimos un modelo de escasez. Hace años se ha incentivado la privatización del agua porque los carros cisternas cobran el doble de lo que hubiera costado el incremento de la tarifa. Es hora de romper el mito del congelamiento de tarifas”.

Concuerda Leandra Díaz, especialista en huella hídrica, quién aseguró que la gente estaría dispuesta a pagar más por un buen servicio. La especialista compartió datos de un estudio realizado en Santa Cruz que señalan que la población estaría dispuesta a pagar hasta 8 bolivianos por metro cúbico de agua.

 

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