Viernes, 20 Noviembre 2015 18:22

La burocracia es la enemiga de la niñez abandonada

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Un derecho esencial de la niñez es crecer como parte de una familia. Los niños, niñas y adolescentes que, por abandono de sus padres, deben vivir en hogares de acogida, no pierden ese derecho y un recurso para hacerlo efectivo son las adopciones. La realidad en Bolivia es que los trámites largos e incluso mal hechos echan por tierra lo previsto en las leyes nacionales.

Mijail Miranda / Cochabamba

Marcia Torrico fue uno de los nombres que más se repitió en los medios de comunicación cochabambinos y nacionales entre mayo y agosto de este año. Luego de más de dos meses de huelga de hambre, tres síncopes, una preembolia, e incontables angustias, los reflectores que se ceñían sobre esta dirigente universitaria se apagaron. “El lunes 10 de agosto, a las 09:30 nos llama el abogado, señalándonos que se había admitido la apelación, además de revocarse la decisión de la juez. Esto nos permite pelear la guarda y seguir un proceso justo para con Sofía”. Un viso de esperanza en el penoso camino hacia la adopción de una pequeña de apenas tres años: Sofía.

Muchos recordarán a Marcia como participante de las protestas encabezadas por la FUL (Federación Universitaria Local) para exigir la titularización de docentes mediante exámenes de competencia. Sin embargo, otra lucha que según ella  la tuvo “entre la vida y la muerte”, nunca desvinculada de las demandas estudiantiles (ya que instaló su piquete en ambientes del rectorado), tuvo otra motivación: recuperar la custodia de la niña que ella y su esposo Ariel Román tuvieron bajo su cuidado durante casi tres años antes de que la justicia se las quitase. Hoy, además de haber enfrentado un proceso por Trata y Tráfico relacionado con la adopción de Sofía, los esposos Román Torrico continúan peleando por recuperar a la niña que consideran su hija.

“Soy consciente de que. con este conflicto, muchas personas que pensaban adoptar han debido espantarse. Les quiero decir que, temores aparte, debemos sumar voces para reivindicar este derecho”.

Trabas legales, extorsión económica (de parte de la familia de origen de la niña), funcionarios negligentes y vendetas políticas son los factores que enumera Torrico para intentar explicar los motivos que la separaron de Sofía. Del otro lado, las autoridades en las oficinas correspondientes (Servicio Departamental de Gestión Social y Defensoría de la Niñez) prefieren no manifestarse, justificando su silencio por lo “polémico y politizado del caso”. Pero, off the record, dicen, aunque sin mayores detalles, que el proceso que pudo dar curso a la adopción de Sofía "tuvo errores y omisiones desde su inicio".

Aunque Torrico insiste en remarcar la peculiaridad de su caso, lo cierto es que la burocracia priva a muchos niños de la posibilidad de ejercer su derecho a vivir en familia, aun si hay padres dispuestos a acogerlos: procesos de adopción igual a calvarios interminables. Así lo afirman las personas de Infante-Promoción Integral de la Mujer y la Infancia en un informe que recopila la experiencia de la institución en la materia, reunida entre 2008 y 2011; en resumen, dicho documento muestra que instituciones llamadas a resguardar los derechos de los niños, como los Servicios Departamentales de Gestión Social SEDEGES, presentan serios problemas en su funcionamiento a causa de “la alta movilidad funcionaria y el bajo presupuesto destinado desde las Gobernaciones”.

Sobre el caso de la Defensoría, "que depende del municipio, estos meses se vivió un proceso de transición y los nuevos funcionarios en algunos casos no están debidamente capacitados o interiorizados con la problemática y esto también genera tropiezos”, resalta Paola Rodríguez, abogada del Programa de Atención a la Infancia en Infante.

El nuevo Código Niño, Niña, Adolescente (Ley 548) dice que, velando por el interés superior de los niños, “los servidores públicos y personal de instituciones privadas deberán actuar con celeridad, integridad ética, sin discriminación alguna, utilizando mecanismos objetivos y cumpliendo los protocolos establecidos”. No obstante, es la misma ley la que provoca lentitud en los procesos.

Hay cosas positivas, dice Rodríguez refiriéndose a la ley aprobada el año pasado, “pero por más positivas que sean, no acompañan la realidad”. Por ejemplo, los periodos de acercamiento entre los futuros padres y los niños, que sirven para evaluar a los padres y su vínculo con el infante, duran el doble ahora. Además las evaluaciones e informes psicosociales que antes se realizaban en los hogares o centros de acogida, se concentran en el Sedeges que no siempre cuenta con el personal para agilizar el proceso, de manera que se convierte “en un cuello de botella: lo que debería presentarse al cabo de una semana, toma 15 días y hasta un mes", reclama la abogada. Una tardanza que no condice con la ley que prevé que terminados los siete días de acercamiento, sólo hay cinco para presentar al juzgado el informe, sea favorable o no.

Torrico considera que, más allá de las normas jurídicas, no se debería deshumanizar estos procesos. “Mi hija no sabe de papeles, ella ha ido desarrollándose y nosotros la hemos cuidado con el amor que se le da a una hija (de vientre)”.

Más allá del caso Sofía

Luego de que el fulgor mediático de Marcia y Sofía se desvaneciera, poco se ha reflexionado respecto de la situación de la niña o la de otros como ella obligados a recorrer los estrados judiciales e instituciones de acogida, a pesar de no entender que se juega con su futuro. Según las representantes de Infante, varias y variadas son las causas de esa situación.

“Hay casos en los que los padres biológicos dejan a sus hijos en los hogares, pero se niegan a darlos en adopción; se conforman con ir a verlos una vez al mes porque sienten que el Estado está haciéndose cargo", describe Rodríguez. La ley está orientada, efectivamente y en primera instancia, a reinsertar a los infantes en sus hogares de origen, para lo cual se debe agotar todas las instancias posibles. Lo primero que se hace es estudiar si los niños pueden volver a vivir con los padres, con alguno de ellos o la familia ampliada (tías, tíos, abuelos). Sólo si se descartan las opciones puede pensarse en el trámite judicial de extinción de autoridad de los padres y, ergo, en la adopción.

Este proceso entraña una dificultad enorme: el tiempo pasa y con él, muchas veces, las oportunidades de niños y niñas de dejar lo que sin eufemismos son nada más que orfanatos. El agravante es que “en las instituciones de acogida no se trabaja mucho para definir la situación legal de los niños. Hay algunos que ingresan recién nacidos y sólo a los 3 o 4 años se está culminando el trámite que facilitará su adopción", lo que atenta contra el derecho reconocido por la Convención Internacional de Derechos del Niño, firmada por Bolivia en 1989, de gozar de una familia.

Rodríguez pide recordar lo que suele publicarse en medios de prensa en sentido del alto número de niños y niñas viviendo en los albergues, y aclara: "lo que no dicen es cuántos de ellos tienen su situación legal definida, que deben ser tres o cuatro (por institución de acogida)”.

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M. A. es, a sus casi 40 años, de apariencia frágil. Apenas termina las frases, pues una tos recurrente le obliga a interrumpirlas, por lo que se disculpa con frecuencia. “Si adentro te enfermabas, te aguantabas nomás”, se refiere al orfanato en el que creció. “Tenías que esperar mucho o estar muy mal para que te atienda un doctor o te den alguna medicina. Ahora no sé cómo será, para qué voy a decir”.

De los otros chicos como él guarda no muy buenos recuerdos, aunque son mejores que los que tiene de los centros de acogida por los que deambuló en su corta vida. Unos pocos eran "compañeros, no puedo llamarlos amigos, menos familiares", mira de frente con los ojos enrojecidos que le caracterizan tanto como su delgada figura.

Pero su aspecto es lo de menos. La herida más grande que le queda a M.A. de su vida “institucionalizado” es la carencia de afectos. “Pocas veces he sabido de cumpleaños, abrazos, caricias. Esa falta te deja marcado”. El mismo ambiente "te hace desconfiado y huraño”, dice y confiesa que aún hoy, a casi dos décadas de haber abandonado el último hogar, le cuesta mucho generar vínculos.

Es "como estar en la cárcel. ¿Te imaginas? Una wawa inocente encarcelada. No le deseo a nadie eso. Hay que cambiarlo”, se le quiebra la voz que ya era un hilito al decir que su sueño de niño era “tener un lugar donde tu gente esté esperándote para cuando las cosas salgan mal o cuando salen bien". La realidad fue que a sus 18 años tuvo que enfrentarse al mundo sin tener absolutamente a nadie ni estar preparado para el mundo de afuera: “Te abren la puerta, te sacan, la cierran y chau, vos verás”.

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Con un modelo de “familia sustituta”, implantado hace más de 20 años y único en Bolivia, Infante-Promoción Integral de la Mujer y la Infancia pretende hacer que vidas como el de M.A. no se repitan. El modelo se aplica en Cochabamba y consiste en que familias acogen a niños hasta que se defina su situación legal. Una figura similar al de la guarda, pero con la perspectiva de la adopción.

Actualmente son 14 las familias sustitutas que, tras un proceso de selección y capacitación continua, acogen a niños durante cuatro o seis meses. “Tenemos la suerte de que hay muchas familias que tienen el corazón grande para cuidar de niños en situación de riesgo sin recibir nada a cambio”, relata Jhenny Cazas. “Claro que nosotros dotamos de algunos insumos básicos, como leche y pañales producto de donaciones y recursos del mismo proyecto”.

Cazas informa que gracias al éxito de la experiencia, instituciones de otros departamentos desean replicarla, pues se trata de una buena medida para descongestionar centros en los que hay hacinamiento. “No es lo mismo un niño acogido en una familia, que viviendo entre cien niños en un hogar. Ocurre que el personal siempre es reducido, factor que resta capacidad de brindar toda la atención que un solo niño demanda. Incluso, es posible que el centro cubra las necesidades materiales, pero difícilmente las afectivas, añade.

Visto 1227 veces Modificado por última vez en Martes, 01 Diciembre 2015 19:14
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