Martes, 31 Mayo 2016 21:47

Los regalos de Momo

Octáfono en "Momo" Octáfono en "Momo" Wara Cajías

"La adaptación de la novela de Michael Ende a cargo del grupo dirigido por Wara Cajías puede ser descrita como un regalo. Cumple con esa función en distintos niveles", escribe el ganador de una mención en el I Concurso de Critica Amateur de Teatro de La Paz.

Nicolas Ewel Claros, Goldmundo

La adaptación de "Momo", por el grupo Octáfono, empieza con un ¡boom! Apenas iniciada la obra, ésta se cuestiona, y hace cuestionarse al espectador, sobre la naturaleza del tiempo, un claro “problema cotidiano” al que todo ser humano, de alguna u otra manera, se ha enfrentado. Acto seguido, tanto actores como espectadores olvidan aquella cuestionante, pero queda incrustada en el fondo de la mente para resurgir en un futuro cercano.

La obra relata la historia de Momo, una huérfana con capacidades extraordinarias para escuchar (concepto muy distinto al de oír), gracias a lo cual se hace amiga del pueblo en el que reside, un lugar sin lugar de Bolivia. La armonía en la que la pequeña vive, y con ella el pueblo, se ve interrumpida por la llegada de los Hombres Grises, representantes del Banco del Tiempo. Ellos llevan una tentadora propuesta: en lugar de perder el tiempo, ¡lo ahorras! De esta manera, el gran ¡boom! del inicio recobra vida de las cenizas que dejó en la mente del espectador.

La adaptación de la novela de Michael Ende (La historia sin fin) a cargo del grupo dirigido por Wara Cajías puede ser descrita como un regalo. Cumple con esa función en distintos niveles. Para comenzar, es un regalo al difunto escritor: ¿existe alguna mejor manera de honrar a un gran artista que recreando magistralmente su obra? Es también un regalo a la obra en sí misma; por defecto, las obras, especialmente las que son dirigidas a niños, tienen un mensaje que entregar: algunas veces es directo, como en las obras de Esopo, otras veces está oculto y es trabajo del lector descifrarlo, una suerte de juego de oculta–oculta. El mensaje de esta novela, adaptada al radioteatro, es complejo, pues no se trata de una sabiduría o algún conocimiento concreto; el mensaje se trata de una invitación. La adaptación de Momo nos muestra un camino que debemos caminar en soledad; en este caso es el camino de la reflexión sobre la naturaleza del tiempo y el inaguantable deseo de consumo excesivo.

Estos regalos, sin embargo, no tienen que ver solamente con lo externo de la adaptación, si no también a aquellas cuestiones relacionadas intrínsecamente con ella. Octáfono, con esta interpretación, ha cambiado el paradigma tanto del teatro boliviano como del mismo radioteatro. En lo que concierne al teatro boliviano, introduce una nueva manera de hacerlo, una que nos aleja de nuestra zona de confort. Y sobre el radioteatro, destruye mitos sobre él: destruye la ridícula idea de que el radioteatro no es más que un grupo de gente leyendo un guion, sin entregarse al arte teatral: demuestra que el radioteatro también tiene alma artística y necesidad de actores y actrices de gran calibre, no simples lectores de guion.

En el siguiente nivel del regalo se encuentran los integrantes del elenco. Toda obra es un reto para los actores, sin embargo, intuyo que ésta fue un reto aun mayor por distintos motivos. El elenco se enfrentó a la necesidad de viajar en el tiempo y ser de la edad de Momo, jugar y filosofar (que no es más que una manera de juego) con ella. Esta obra nos recuerda la importancia de ser niños en un mundo en el que el tiempo que tratamos de ahorrar se desvanece en nubes de humo. El reto de esta obra también se basa en la fluidez que el elenco necesitaba para rotar entre un personaje y otro. Los actores, con un simple  cambio de sombrero cambian radicalmente de personaje. Tuvimos, por ejemplo, en una sola actriz la genialidad, sencillez, valentía y maravilla de Momo y también el mal radical de un hombre de gris; este cambio, traído a escena por María Teresa Dal Paro, demuestra la complejidad simbólica del sombrero y el talento inolvidable del elenco.

Por ultimo, esta obra fue un regalo a los espectadores. Quien se enfrente a esta obra de Octáfono caerá en un trance reflexivo y cómico que aliviara el alma y sacará una sonrisa a quien se haya olvidado del significado de ella. Si el arte existe para alivianar la pesadez del vivir, si está ahí para crear un mundo más habitable, la adaptación de esta gran novela es la pieza teatral más artística a la que haya tenido la suerte de asistir y apreciar.

Ficha técnica

Titulo de la obra: Momo

Autor: Michael Ende (novela)

Grupo Teatral: Octáfono

Dirección: Wara Cajías

Elenco: María Teresa Dal Pero, Luis Bredow, Patricia García, Sachiko Sakuma, Bernardo Rosado y Mauricio Toledo

Fitaz 2016

 

Visto 2248 veces Modificado por última vez en Miércoles, 01 Junio 2016 12:45
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