Miércoles, 14 Mayo 2014 18:15

Hard Rock Café, un pie en el mundo

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“Este tipo de consumo es aspiracional”, define Sergio Loma, gerente General de Ventura Mall, refiriéndose al sentido de tener un Hard Rock Café en una ciudad boliviana. Él, como uno de los dueños de la franquicia en el país, compara: “Es como cuando las familias de la clase media quieren viajar a Disney y ahorran para conseguirlo”

 

Paulette Salinas, Rocío Recalde, Lorena Encinas / Santa Cruz

Es evidente, dados los precios de consumo elevados, respecto de otros espacios de similar rubro, es necesario revisar bien la billetera antes de cruzar las puertas de Hard Rock Café. Por supuesto, hay sacrificios que vale la pena hacer. Al menos eso parece, a juzgar por 25.774 likes en la Fan Page, las 3.814 personas que están “hablando de eso” y los 11.480 chek-ins (registros de entrada en redes sociales).

Hard Rock Café es un restaurante de comida estadounidense que le rinde homenaje al Rock n’ Roll. Curiosamente, fue abierto por vez primera en Londres, la capital británica, en 1971, su espíritu y estética fueron contagiándose, al grado de que la franquicia está presente en 55 países, ¿por qué no Bolivia?

Se podría alegar que el rock tiene tantos adeptos en el país, que un restaurante que reúne objetos alusivos, joyas en algún caso, y que difunde videos de las bandas emblemáticas del género, tiene el éxito asegurado. De hecho, este sitio ubicado en el Boulevard Gourmet del Ventura Mall constituye una de las mayores atracciones. Se podría decir que, tomando en cuenta todo lo anterior, la aspiración de la gente es sentirse arropada por el rock.

hard rock cafe - infames 2

Pero no es el rock el que ha movido al técnico mecánico Erick, de apellido que prefiere no revelar, a gastarse en una cena más del 10 por ciento de su salario. Este joven, que dice ganar alrededor de 4.000 bolivianos al mes, logró sacarse el gusto de asistir al Hard Rock Café durante la primera semana de inauguración. Junto a su novia hizo todo el trámite correspondiente: la pareja formó fila durante 45 minutos fuera del lugar y, una vez adentro, aguardó alrededor de 30 minutos más para sentarse en una mesa.  (Este último paso pudo ser evitado si Erick compraba antes la tarjeta de 20 dólares que facilita el ingresar directamente a la primera mesa libre). Erick y su novia ordenaron dos hamburguesas, una Coca Cola y un whisky para él y un jugo para ella; antes de salir decidieron comprar un set de vasos de shots de la tienda de souvenirs. La cuenta final: algo menos de 500 bolivianos.

Loma justifica los precios (por ejemplo, el jugo de la novia de Erick cuesta 55 bolivianos) como acordes al resto de restaurantes de la franquicia de nivel internacional. Además, “teníamos dos opciones de precios al inicio: los que tenemos ahora y otros un poco más bajos. Fue una difícil decisión ir por el menú más caro; espero que sea la decisión acertada. No queremos posicionar al Hard Rock Café como un bar, queremos hacerlo como un restaurante donde el cliente viva una experiencia irrepetible”.

Erick, que dijo haber pasado un buen momento, se marchó no sin antes comentar que, como son las cosas en su vida ahora, nunca más podrá volver.

Lo mejor de la experiencia

La recompensa que ofrece un lugar así es el amplio espacio, la iluminación y el decorado pensados en el mínimo detalle, afiches emblemáticos, más de 71 artículos que habrían pertenecido a artistas como Jimi Hendrix, los Beatles o Madonna. “Hasta ir al baño es toda una experiencia”, dice Camila, mujer de 30 años que sale impresionada de los servicios higiénicos: “A quién no le gustaría tener en el espejo del baño, la proyección de su banda favorita”.

Los meseros, dechado de amabilidad, se preocupan por recomendar lo mejor de la carta, saben de memoria el menú de comidas y bebidas. De vez en cuando se escucha el grito de “¡Rock and roll!”, y la mesera aclara que viene de la barra o la cocina, para que ella o sus compañeros de oficio pasen a recoger los pedidos a tiempo; “esto hace que la comida no se enfríe ni los tragos se calienten”.

Filantropía rockera

Hard Rock Café se ha preocupado por organizar actividades de filantropía en Santa Cruz. Por ejemplo, hizo una colecta de víveres y ropa para donar a los damnificados de las inundaciones del Beni. La entrega formal se hizo en el estadio Tahuichi Aguilera, donde se encontraba el punto de recaudación de la Gobernación de Santa Cruz. Otra jornada de ayuda Hard Rock se llevó a cabo en el Parque de la Autonomía, desde donde se decidió inculcar conciencia ambiental al dejar libre de basura el lugar. Aún está buscando una fundación en la ciudad con la que trabajar, a imagen y semejanza de otros Hard Rock: “Habitat for humanity”, por ejemplo.

Rockero crítico

Las bandas que tocan en vivo son parte de la dinámica. Leonardo Moreno, vocalista de Los Infames, dice que estar en el escenario de una franquicia internacional da prestigio, imagen y buen currículum, además de que se dispone de un espacio cómodo y bien equipado. Hard Rock Café no cobra entrada por los grupos, el pago a los músicos se hace por contrato y es un monto que se fija con cada una de las bandas.

Moreno, en todo caso, no deja de mirar críticamente la respuesta masiva de la gente. Para él, se trata “de una moda pasajera, ya que el concepto de ‘moda y pueblo’ se maneja muy bien aquí; cualquier cosa nueva seduce a las masas, no importa lo que sea, con tal de que brinde estatus y se vea bien en Instagram y Facebook, o no ocupe más de 140 caracteres en Twitter”.

Visto 4234 veces Modificado por última vez en Jueves, 15 Mayo 2014 22:19
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