Martes, 17 Mayo 2016 11:05

El reto de la inclusión LGBT en el proceso de cambio

En los últimos meses se ha avanzado en involucrar las acciones y demandas al Estado boliviano, una tarea asumida desde la voluntad política del Gobierno a través del Viceministerio de Igualdad de Oportunidades, continuada por el Viceministerio de Derechos Fundamentales, ambos despachos del Ministerio de Justicia. Acompaña la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia como una muestra de mayor profundización social y política en la trinchera de la izquierda boliviana.

 

Kariduen Rossio Villafuerte Alfaro, feminista militante de Columna Sur

La Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela aprobó por unanimidad un acuerdo que declara el 17 de mayo como “Día contra la homofobia la transfobia y la bifobia”. En otros tiempos, estaríamos celebrando que el Gobierno venezolano dé un salto en la defensa y promoción de los DDHH. Sin embargo, en tiempos actuales la Asamblea Nacional está compuesta por amplia mayoría opositora al Gobierno de Nicolás Maduro. Ello no significa que éste no deje de ser un avance para la población de gays, lesbianas, bisexuales y trans. Significa, simplemente, que la derecha Latinoamericana está dando señales claras de acercamiento a colectivos que en otras épocas no les hubiera llamado la atención “conquistar”. Este hecho debe llamarnos a estar alertas en estrategias de inclusión en nuestras trincheras de sectores de la población históricamente discriminados y discriminadas también.

Hace años vengo planteando la inclusión en filas del proceso de cambio no sólo de la población LGBT de Bolivia, sino también de las personas que viven con VIH y/o Sida, trabajadoras y trabajadores sexuales. Recuerdo haberlo discutido con tantos y tantas veces que ya olvide los argumentos de por qué no lo hemos asumido aún como estrategia. Sin embargo, estamos a tiempo de emprender una estrategia de incorporación de éstos y otros sectores a un proceso que incluye a todos y todas las bolivianas y bolivianos desde el 2005, y aquí me permito resaltar algunas señales aún más claras que las de hoy.

Durante estos diez años de Gobierno de nuestro Presidente Juan Evo Morales Ayma, se ha declarado el 26 de octubre de 2011 como el “Día de lucha contra la Homofobia y Transfobia en Bolivia”, según D.S. 1022.

Antes de ello se aprobó el 8 de octubre de 2010 la Ley 045 “Ley contra el Racismo y toda forma de Discriminación”, que no solo incluye a la población LGBT sino a todos y todas las poblaciones en situación de vulnerabilidad.

Pero antes de ello nuestra Constitución Política del Estado en su Art. 14 dispone que “El Estado prohíbe y sanciona toda forma de discriminación, fundada en razón de sexo, color, edad, orientación sexual e identidad de género, origen, cultura, nacionalidad, ciudadanía, idioma, credo religioso, ideología, filiación política o filosófica, estado civil, condición económica o social, tipo de ocupación, grado de instrucción, discapacidad, embarazo u otras que tengan por objetivo o resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos de toda persona.”

Cabe mencionar también que en las ciudades de La Paz, Santa Cruz y Sucre hay ordenanzas municipales aprobadas, posteriores a la Ley 045, como una muestra clara de movilización y reivindicación de los activistas lesbianas, gays, bisexuales y trans de Bolivia.

Por ello decía que, además de la normativa señalada, se sigue avanzando en la construcción de políticas que prevengan actos de discriminación en todos los niveles; ésas son señales claras de un Gobierno progresista.

Volviendo a lo sucedido en Venezuela, estas señales son las armas de conquista de la derecha que hoy se atrinchera en Argentina, Brasil, Venezuela y Perú, según los últimos acontecimientos electorales o de golpes a la democracia como es el caso de Brasil.

Si miramos alrededor, nos quieren hacer creer que nos han rodeado, que nos tiene aislados, pero es solo una ilusión de su apetito de tumbar a un Gobierno electo con amplia mayoría. Aún somos mayoría en la Asamblea Legislativa Plurinacional, somos mayoría según las últimas encuestas, hemos recuperado El Alto en el último proceso eleccionario: eso es muestra clara no sólo moral de que territorialmente seguimos fuertes.

No permitamos que nos agarren en curva, como se dice popularmente. No permitamos que nos ganen a estos sectores de la población que aún no se han atrincherado con la derecha boliviana. Más allá de unas candidaturas cedidas por el partido Verde, el año 2014 a dos activistas, o la candidatura por el MAS de Manuel Canelas, es importante ver la clara voluntad política del oficialismo que el 25 de noviembre de 2015 presentó ante la ALP una propuesta de Ley “La Ley de Identidad de Género” encabezada por un Ministerio de Justicia.

Ahora queda en manos del Legislativo su aprobación y no tenemos duda de ello, pues sabemos que al interior hay mujeres feministas y hombres comprometidos con los DDHH.

Al respecto del proyecto de ley mencionado sus líderes y lideresas han cerrado filas más allá de sus propias diferencias (incluso personales), lo que muestra una signo de madurez política en avance, ello para priorizarla en sus acciones de incidencia política.

Si esta Ley se aprueba en esta gestión será una clara señal de que este Gobierno esta con todos los sectores vulnerados, no solo con los campesinos, indígenas o la clase obrera.

Estoy segura de que hay voluntad política y se traducirá pronto en su aprobación, pero falta emprender, repito, una estrategia de conquista a estos sectores antes que la derecha logre cooptarlos, como ya lo está haciendo incluso con los campesinos, indígenas o la clase obrera.

En los últimos meses se ha avanzado en involucrar las acciones y demandas al Estado boliviano, una tarea asumida desde la voluntad política del Gobierno a través del Viceministerio de Igualdad de Oportunidades, continuada por el Viceministerio de Derechos Fundamentales, ambos despachos del Ministerio de Justicia. Acompaña la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia como una muestra de mayor profundización social y política en la trinchera de la izquierda boliviana.

Cabe nada más mencionar que la Columna Sur ha marchado, por ejemplo, por segundo año consecutivo con las diversidades sexuales en Santa Cruz y La Paz, gracias a una articulación que se viene trabajando tanto con la Coalibol LGBT y el Colectivo TLGB, ambas plataformas nacionales de representación de este sector.

Al parecer la Asamblea Nacional, actual opositora a Maduro, lo único que tuvo es un gesto amable con la población LGBT de Venezuela; nosotros, los y las bolivianas, venimos construyendo junto a estos colectivos una agenda de trabajo que cada día avanza mas y que sigue dando señales no amables sino por demás de comprometidas en pro de luchar y eliminar todo acto que discrimine y atente contra la dignidad de la población de Gays, Lesbianas, Bisexuales y Trans de Bolivia.

Retos hay, pero mientras  exista amor revolucionario como el principal motor de transformación social, voluntad política y una mayor articulación, estoy segura de que más pronto de lo que todos y todas imaginamos estaremos celebrando más victorias.

Como decía el Che: “Sean siempre capaces de sentir lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera, en cualquier lugar. Es la cualidad más linda de un revolucionario”.

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