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ODS: Líderes mundiales reconocen que sin inversión no se podrá cumplir con la Agenda 2030
Los líderes mundiales adoptaron este lunes 18 de septiembre una declaración política en la que reconocen que los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) no se alcanzarán sin un impulso masivo a la inversión necesaria para lograr transiciones energéticas, alimentarias y digitales justas y equitativas, y para transformar la educación y la protección social en los países en desarrollo.
El documento se selló durante la Cumbre de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que tiene lugar hoy y mañana en la sede de la ONU en Nueva York en el marco del Segmento de Alto Nivel del Debate de la Asamblea General.
La declaración renueva el compromiso con la acción inmediata y colectiva para construir un mundo sostenible, inclusivo, próspero y resiliente en el que nadie quede atrás para 2030.
El foco del documento es la implementación y, sobre todo, el financiamiento al desarrollo, para el que urge a asignar 500.000 millones de dólares anuales.
Además, manifiesta un sólido respaldo a la reforma de la arquitectura financiera internacional para que refleje las necesidades del mundo actual.
“Apoyamos la reforma de las instituciones financieras internacionales y los bancos multilaterales de desarrollo como clave para las inversiones a gran escala relacionadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible a fin de abordar mejor los desafíos globales”, apunta la declaración.
Según los declarantes, la arquitectura financiera internacional, incluidos sus modelos de negocio y capacidades de financiamiento, “debe hacerse más adecuada a su propósito, equitativa y receptiva a las necesidades de financiamiento de los países en desarrollo, para ampliar y fortalecer la voz y la participación de los países en desarrollo en la toma de decisiones económicas internacionales, las normas entorno y la gobernanza económica global”.
El texto se pronuncia también por un mecanismo eficaz de alivio de la deuda y subraya la necesidad de establecer un financiamiento privado a tasas más asequibles para los países en desarrollo.
La declaración busca, asimismo, impulsar la inversión en la transición a las energías renovables, promover el acceso a internet para todos, crear 400 millones de empleos decentes y ampliar la protección social a más de cuatro millones de personas.
En 2015, los jefes de Estado y de Gobierno se comprometieron con los ODS, que incluyen poner fin a la pobreza extrema y el hambre, garantizar el acceso a agua potable y saneamiento, así como a energía verde, además de brindar educación universal de calidad y oportunidades de aprendizaje permanente para todas las personas en plazo de 15 años.
La situación actual permite proyectar que únicamente el 15% llegarían a buen término, en tanto que algunos van revirtiendo los avances que habían conseguido.
El cambio climático amenaza a las familias de la comunidad Monte Verde
Por José Antonio Orella/Santa Cruz
Año tras año, el cambio climático amenaza los medios de subsistencia de las comunidades indígenas del Territorio Indígenas Monte Verde.
Las heladas que no se registraban antes, la sequía prolongada y los incendios forestales son las mayores amenazas.
En los últimos años, de manera inusual el territorio ha sido afectado por las heladas que en muchos casos ha llevado a perder, casi en su totalidad, las siembras que realizan en las comunidades indígenas.
Su bosque, cada año, es amenazado por los incendios forestales, quema por terceros, así como avasallamientos. Entre 2019 y 2021, se quemaron más 390 mil hectáreas de bosque en el Territorio Indígena Monte Verde. En 2022, 38 mil hectáreas de bosques quemado, los cusis y los copaibo se quemaron
Buscan adaptarse a la nueva situación, volviendo a prácticas aprendidas de sus abuelos. Como la recolección del cusi para elaborar aceite, practicando los sistemas agroforestales para proteger su bosque.
La Tierra Comunitaria de Origen (TCO) Monteverde, está ubicada en el Departamento de Santa Cruz, en la Provincia Ñuflo de Chávez, 400 kilómetros al Noroeste de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.
Su territorio es de 947.440 hectáreas, superficie mayor a la de Puerto Rico, es una de las TCO más grandes de Bolivia, tiene un gran valor forestal, ya que casi en su totalidad, está cubierta de bosques.
Este vasto territorio abarca parte de la jurisdicción de tres municipios: Concepción, San Javier y Guarayos. En la TCO Monte Verde residen 128 comunidades, con aproximadamente 10.000 habitantes. Las comunidades chiquitanas se concentran en el Sur de la TCO, e incluso algunas están fuera del mismo.
En Retamani, los agricultores producen todo el año con el agua del glaciar Mururata
Picota en mano, Alejandra Mamani golpea la tierra y la arrastra atrás, hacia sus pies, una y otra vez. Cuando se detiene, con una mano saca de entre la tierra las cabezas rojas de cebolla.
Es tiempo de cosecha. El tercer sábado de noviembre, ella recogió también habas y arvejas, para vender a los visitantes que llegaron a su comunidad como parte de la actividad agroturística que realiza con la Red Polinizar.
Alejandra Mamani revisa las cebollas que acaba de cosechar y que luego vendrá en la ciudad de La Paz.
A Mamani le toca regar sus sembradíos los miércoles. Lo hace por inundación con el agua que corre por los tubos que se extienden a lo largo de su parcela. Hace cinco años, a través de un proyecto, financiado por una ONG y el municipio, en algunas comunidades de Palca se instaló un sistema de riego.
Retamani fue una de las beneficiadas, ahora las familias agricultoras tienen días determinados para regar sus cultivos. A pesar de esa limitación y lo costoso de ese sistema de riego, David Quispe, esposo de Alejandra, se siente satisfecho con su producción agrícola.
Los pobladores de Retamani tienen garantizada la provisión de agua, pero deben respetar un cronograma para usarla en sus cultivos.
Durante nuestra visita, cosechó papa para usarla en la preparación del almuerzo que sirvieron a sus ocasionales visitantes. Antes de cocinarlas, las lavó con el agua cristalina que llega hasta su vivienda, gracias a su sistema de riego.
Retamani es una de las 69 comunidades que componen los tres distritos rurales del Municipio de Palca, ubicado a dos horas en auto de la plaza Murillo de La Paz. Su principal actividad productiva es la agricultura, le siguen la ganadería y la minería. Esta última es rechazada en algunas comunidades porque contamina sus fuentes de agua.
Retamani tiene 398 hectáreas de superficie. Es tierra fértil. Alejandra Mamani, con una sola toma de aire, nos cuenta que, además del ganado vacuno, producen arveja, haba, maíz, cebolla, papa, cebada. “Todo producimos. Fruta también: manzana, tuna, durazno, pera”, complementa.
– ¿Y de dónde viene el agua con la que riegan sus cultivos?
- Directo baja del Mururata, responde Alejandra.
2060, ¿el punto crítico para el glaciar Mururata?
El Mururata es un glaciar ubicado en la Cordillera de Los Andes, está muy cercano al Illimani. Se está derritiendo más rápido que hace tres décadas, al igual que los otros que están en la misma cordillera. Según científicos bolivianos y extranjeros, es víctima del calentamiento global.
El glaciólogo Edson Ramírez, investigador de la Universidad Mayor de San Andrés, estima que los glaciares como el Illimani, Wayna Potosí, Tuni-Condoriri, Mururata y Sajama, han perdido un promedio del 40% de su cobertura de nieve en los últimos 30 años debido al incremento de la temperatura.
El cambio climático avanza y el Mururata podría perder su cobertura glaciar en 2061.
El estudio “Deshielo del nevado Mururata y su impacto sobre los recursos hídricos de la cuenca de Palca”, realizado por Ramírez en 2008, establece que tuvo un retroceso generalizado en el último medio siglo del 20,13% de su superficie.
En la conclusión de su estudio, el glaciólogo Ramírez señala que: “el hecho de que la superficie del nevado por encima de los 5.300 metros es todavía significativa, muestra que el nevado Mururata, si bien experimentará en la próxima décadas retroceso de sus frentes glaciares, éno desaparecerá”.
Este año, tras un análisis multitemporal hecho con imágenes del satélite Landsat, Jerzon Quisbert Parra, investigador de la carrera de Topografía y Geodesia de la Universidad Mayor de San Andrés, afirmó que hasta el año 2061 la cobertura glaciar del nevado de Mururata podría perderse totalmente.
El experto analizó el comportamiento glaciar a través de la obtención de imágenes Landsat de los años 1988, 1993, 1998, 2003, 2008, 2014 y 2018. La investigación tuvo como herramientas a la Teledetección y Sistemas de Información Geográfica (SIG), con las que se obtuvo información cuantitativa y grafica del análisis multitemporal.
El Mururata cuenta con una altitud de 5.750 metros sobre el nivel del mar y la distribución espacial del glaciar es la siguiente: Yanacachi con un 57%, Palca con un 22%, e Irupana con un 21%.
Según el estudio, el área glaciar perteneciente al municipio de Irupana fue el más afectado, con una pérdida del 60,5%, en el municipio de Palca fue el segundo más afectado perdiendo 44,8% de su área glaciar y, por último, el municipio de Yanacachi con 25,6% de pérdida glaciar.
El periodo de mayor pérdida glaciar ocurrió a finales del siglo XX y a inicios del siglo XXI, según Quisbert.
Adaptación, represas y cosecha de agua
El agricultor David Quispe ha percibido que en Retamani, donde tiene sus cultivos, hay más agua que antes. Cree que es porque el Mururata se está derritiendo “más que antes”.
“Hay épocas en que mucha agua suelta, más que todo cuando hace mucho calor”, explica. Sabe que el cambio climático es el problema. A él, como a otras familias de su comunidad, ya les han hecho conocer que el glaciar está desapareciendo.
Los pobladores han buscado las mejores alternativas para aprovechar el agua que llega del Mururata en sus cultivos.
Para Quispe una alternativa es construir pequeñas represas para colectar el agua de la lluvia.
Su vecina Dora Tola Pugro, de la comunidad Choquecota, donde el agua del Mururata llega sin pausa porque está ubicada en las faldas de ese cerro, piensa que “de aquí a 10 años, se va a perder esa agua”.
“Nosotros, en el municipio, pensamos hacer unas represas para captar el agua de la lluvia. Eso es para harta plata, estamos buscando proyectos de la Gobernación (de La Paz)”, dice contundente.
Consultamos al ministro de Medio Ambiente, Juan Santos Cruz, sobre la estrategia o plan de adaptación al cambio climático del gobierno, respondió que si hay un plan que se está ejecutando.
“Tenemos varios ejes. El cambio climático está generando eventos climáticos en diferentes regiones del país durante el año. En el oriente del país, tenemos época fuerte de sequías e incendios que ya hemos controlado con Defensa Civil”, aseguró.
En tanto en la región andina, “las sequías y la granizada provocan desastres que perjudican la producción agrícola”. “Estamos iniciando una época de intensas lluvias, se vienen las inundaciones, pero vamos anticiparnos de manera responsable”, dijo.
Cinco municipios paceños sin plan frente al cambio climático
Cinco municipios de la metrópoli del departamento paceño son vulnerables, en diferentes niveles, a las sequías, inundaciones por efecto de las lluvias, heladas, entre otros. Achocalla, Mecapaca y Palca aseguran que incluirán su plan contra el cambio climático en sus PTDIs en 2022. Mientras El Alto implementó su plan 2021, La Paz tiene uno hasta el 2026 que apunta más a la mitigación.
Jeff Glekin: “No tenemos tiempo para debatir, lo que tenemos que hacer es actuar, el cambio climático no respeta las fronteras ni las ideologías”
Miriam Telma Jemio/La Pública
A casi dos meses de la cumbre de las Naciones Unidas sobre cambio climático (COP26), que se realizará entre el 1 y 12 de noviembre, en el Reino Unido, crece la demanda para que los gobiernos eleven sus compromisos de reducción de emisiones, acordes a la meta del Acuerdo de París: estabilizar el aumento de la temperatura por debajo de los 2°C.
El último informe del IPCC (del 9 de agosto) señala, entre otros aspectos, que el cambio climático afecta cada rincón del planeta de múltiples formas y que los cambios que experimentamos crecerán con el incremento del calentamiento. El titular de la ONU, Antonio Guterres, lo ha calificado como “un código rojo para la humanidad”. Mientras, la sociedad civil lamenta las restricciones sanitarias que podrían evitar su participación presencial en la cumbre climática.
El embajador británico en Bolivia, Jeff Glekin, nos habla sobre los desafíos que tiene su país como sede de la COP26 para lograr acuerdos congruentes con la urgencia de la crisis climática y, además, para resguardar la salud, debido a la Covid19, de los asistentes a la cumbre y de su propia población.
LP: ¿Cuál es la expectativa que tiene el Reino Unido sobre los resultados de la COP26?
JG: El tema del cambio climático, como hemos visto en los últimos meses y los últimos años, es una situación bastante grave y es el reto más importante para todo el mundo. Nuestro presidente designado para la COP26, Alok Sharma, tiene el compromiso de trabajar muy fuerte para lograr resultados ambiciosos en la COP26 con la participación de todas las partes.
La COP26 debe poner al mundo en el camino hacia una economía de carbono cero. Mientras nos recuperamos del Covid19 y nos encontramos en un punto de inflexión para nuestro planeta y nuestra salud, hay varias brechas pendientes que sientan las bases para lo que debemos trabajar en Glasgow.
Primero, está la ambición en materia de mitigación. Las NDC (Contribuciones Nacionalmente Determinadas) están muy lejos de los objetivos de temperatura del Acuerdo de París. La ciencia muestra que es necesario mantener la temperatura en 1.5°C.
Segundo, está la ambición en materia de financiamiento. Tenemos que cumplir con los cien mil millones de dólares anuales de financiamiento climático para los países en desarrollo. Estamos trabajando en eso, junto con Canadá y Alemania, para lograr esta cifra que es bastante ambiciosa.
Tercero, está la ambición en adaptación y resiliencia. Sabemos que el cambio climático está ocurriendo ahora, como hemos visto en los incendios alrededor del mundo y todos estos eventos climáticos que antes no era tan normal. Hay que dedicar más esfuerzos y ayudar a las comunidades a adaptarse y
ser resilientes ante el cambio climático.
LP: ¿A qué apunta la Presidencia de la COP 26 sobre el Acuerdo de París, por ejemplo, sobre el Artículo 6, que incluye los mercados de carbono, donde aún no hay acuerdos?
JG: Lograr todo lo que está dentro del Acuerdo de París es un objetivo para nosotros. Mantener el nivel de 1.5°C es sumamente importante para nosotros y también para Bolivia, como hemos escuchado durante la visita del Presidente de la COP26 a Bolivia.
Hemos hablado mucho sobre el Artículo 6, sobre el 1.5°C y hemos tenido una reunión ministerial en Londres, en julio, a la cual asistió una delegación de Bolivia.
Para lograr eso debemos poner al planeta en un camino de fuertes reducciones de emisiones, que nos llevan a compromisos de ser Cero Neto hasta 2050 y eso implica que necesitamos reducciones de emisiones muy ambiciosas hasta 2030.
En Glasgow, debemos demostrar que el crecimiento limpio y bajo en carbono es la historia del crecimiento del futuro que se está acelerando y que es irreversible. Esto es algo que, como Gran Bretaña, nos hemos comprometido a hacer. Lo que estamos buscando es aumentar el nivel de ambición de todos los países en desarrollo y desarrollados, obviamente.
LP: Su país tiene compromisos altos de reducción de emisiones, ¿qué implica esa reducción para su país? Se habla que eso limita el desarrollo…
JG: Creo que hay un mito que está bastante fuerte en algunos países: que el desarrollo está en competencia con la sostenibilidad. No veo el mundo así. Gran Bretaña es una muestra de que un país puede disminuir el nivel de emisiones y, al mismo tiempo, crecer su economía. La parte verde de nuestra economía es la que está creciendo más rápido que todas las demás.
Es verdad que el Reino Unido se planteó la meta más ambiciosa del mundo en cuanto a reducción de emisiones y pone a mi país en el camino para alcanzarlas hasta 2050.
Esto implica estrategias ambiciosas en todos los sectores incluyendo la energía, el transporte, los edificios y, también, la eliminación de la energía de carbono para 2024. También hemos prohibido la venta de automóviles a gasolina, diésel e híbridos a partir de 2035.
Nuestro Primer Ministro está a la cabeza de un Comité de Estrategia de Acción Climática que supervisa las acciones para reducir las emisiones de todo el gobierno y para lograr el objetivo de cero emisiones, pero eso también ofrece oportunidades económicas de empleo en las nuevas industrias con bajas emisiones de carbono. No hay conflicto entre el crecimiento y la lucha contra el cambio climático.
Obviamente, cada país tiene sus propias estructuras económicas. En Bolivia veo el reto de disminuir el nivel de emisiones más importantes en el tema de deforestación. Ese no es un reto para nosotros, en Gran Bretaña no tenemos la misma cantidad de bosques como tiene Bolivia. En algunos países la matriz de energía es muy diferente, entonces tenemos que personalizar cada NDC, cada estrategia.
Hemos financiado un estudio para ofrecer al gobierno de Bolivia el cambio de energía a una energía mucho más renovable. Eso ofrece una oportunidad para Bolivia. Bolivia tiene una gran riqueza, un potencial de ser una economía muy verde para atraer más inversiones.
LP: ¿Usted cree que el último informe del IPCC impulsará a los países a aumentar sus compromisos en la reducción de emisiones?
JG: Como funcionario he empezado mi trabajo en el Ministerio de Hacienda en Gran Bretaña hace 20 años. Cuando publicamos una revisión del profesor Nicholas Stern sobre la economía de cambio climático, me acuerdo que pensaba en el cambio climático como un reto bastante grande. Han pasado 20 años, estamos en un punto muy diferente, ahora hay una aceptación de la ciencia.
Creo que todos los países han aceptado este informe del IPCC y eso es un gran logro, pero tenemos mucho más quehacer y no tenemos una segunda oportunidad de hacerlo. Lo que dice ese informe es que ahora hay un 90% de posibilidades que el calentamiento global va a pasar de los 1.5°C en las próximas dos décadas. Tenemos solo 10% de la probabilidad de no llegar a este punto.
Esto significa que todavía hay posibilidad de aumentar nuestro nivel de ambición con una descarbonización más rápida e inmediata.
Eso es lo que tenemos que hacer en Glasgow, en noviembre, aumentar nuestra implementación y nuestras ambiciones para no llegar a ese punto tan peligroso para nuestro planeta.
Hay muchos países en el mundo que no están de acuerdo con qué tan urgente es esta situación y qué tan grave para todas nuestras vidas, para las vidas de nuestros hijos y nuestros nietos. (Aumentar las ambiciones) es algo que tenemos que hacer ahora mismo.
LP: ¿Qué tipo de proyectos apoyan en Bolivia relacionados con cambio climático?
JG: Desde 1994, hemos estado en Bolivia financiando proyectos a través de la Iniciativa Darwin, que es un programa de mi gobierno que ayuda a proteger la biodiversidad. Estos proyectos buscan abordar las principales amenazas a la biodiversidad, entre ellas la pérdida o degradación de hábitats, el cambio climático, la sobreexplotación y contaminación. Hemos financiado más de 5,5 millones de dólares en Bolivia.
Este año hemos estado trabajando en coordinación con diferentes instancias del gobierno boliviano para apoyar en áreas como la actualización de las NDC, la transición energética, finanzas verdes y sostenibles, y la gestión de nuevos programas de financiamiento para la reducción de la deforestación en Bolivia. Me gustaría hacer más.
Durante la visita del Presidente de la COP26, con el presidente Luis Arce hemos hablado sobre diferentes programas. Bolivia ahora está aplicando para ser parte del programa LEAF, que integran el Reino Unido, Noruega y Estados Unidos. Eso va a ayudar en el tema de deforestación.
Hay más que podemos hacer. Necesitamos encontrar más programas y convencer al gobierno de Bolivia de que sea parte de los programas internacionales de financiamiento, en lo cual estamos trabajando mucho en varios países del mundo.
LP: ¿Qué nos puede decir de la visita del Presidente de la COP26 a Bolivia? ¿Cuál era el objetivo?
JG: No hemos tenido una visita de este nivel en Bolivia desde hace 25 años. Entonces, es bastante importante y muestra nuestro compromiso de escuchar a los países en desarrollo, con pueblos indígenas muy vulnerables a los efectos de cambio climático.
Sabemos que como Presidencia de la COP tenemos que dar voz a estas comunidades. Sabemos que el tema de biodiversidad y de la riqueza de la naturaleza de Bolivia implica que Bolivia es un actor bastante importante en el tema de cambio climático, no solo en la región, sino en el mundo.
Me parece muy importante que haya podido venir aquí, escuchar diferentes opiniones y también tratar de encontrar puntos en común, porque sabemos que Bolivia tiene una posición muy distinta en el tema de las negociaciones de cambio climático, tiene su propia filosofía sobre la Madre Tierra, sobre el vivir bien. No estamos totalmente de acuerdo en el tema del Artículo 6 y los mercados de carbono.
Ha sido bastante productivo tratar de entendernos mejor, tener reuniones a muy alto nivel, pero igual es importante escuchar a las comunidades, las jóvenes, los jóvenes y las mujeres, sus opiniones sobre qué tenemos que hacer en el tema de cambio climático.
Sé que el presidente (Sharma) ha escuchado las ideas de los bolivianos y va a tratar de involucrarlos en la COP. Queremos que la COP26 sea la más inclusiva de la historia y que involucre a todos los actores importantes, que no solo sean cabezas de Estado.
LP: ¿Cuál es el mayor desafío de ser sede de la COP26?
JG: Hacer un evento de este tamaño durante una pandemia no va a ser fácil. Es un gran reto para nuestra Presidencia llevar adelante una COP26 presencial exitosa.
Estamos trabajando de cerca con el gobierno de Escocia, las autoridades de la ciudad de Glasgow, con nuestros socios en las Naciones Unidas y el gobierno de Italia para que todos nuestros socios puedan asistir y eso implica en serie de medidas, mucha planificación logística.
El reto de tener básicamente 200 países y negociar -encontrar puntos en común, estar de acuerdo con lo que estamos haciendo como planeta- es sumamente difícil, porque siempre vamos a escuchar diferentes opiniones sobre las mejores medidas, pero no tenemos tiempo para debatir, lo que tenemos que hacer es actuar, el cambio climático no respeta las fronteras ni las ideologías.
Esos retos son bastante grandes, son parte de la diplomacia y de las relaciones internacionales, es actuar juntos y buscar maneras en que todo el planeta pueda sobrevivir.
LP: Organizaciones de la sociedad civil han criticado las restricciones por las medidas de bioseguridad impuestas para asistir a la COP26, en Glasgow, sobre todo las cuarentenas de 10 días que implican gastos adicionales y elevados. Esto impediría su participación y la de delegaciones de algunos países en desarrollo, ahondando una desigualdad señalan. ¿Qué puede decir al respecto?
JG: Creo que el principal objetivo es mantener la seguridad y tenemos que respetar el tema. Tener un grupo tan grande, en la misma ciudad, tiene riesgos y como gobierno tenemos una responsabilidad con nuestra población.
Tenemos que poner límites en la libertad de este tipo de eventos y mantener la seguridad de todas las delegaciones y sus países, porque ellos (los participantes) van a ir a Glasgow y después regresar a sus países tal vez con diferentes cepas de Covid19. Vamos a necesitar mantener la seguridad.
En un mundo ideal, sin pandemia, podemos hacerlo mucho más abierto, pero eso realmente es un reto y tenemos que encontrar un punto de equilibrio entre ser lo más grande posible y más inclusivo posible, pero igual con respeto a la seguridad de todos los participantes y toda la población británica.
Estamos trabajando en eso, no sabemos exactamente cuál será la situación en noviembre, entonces cualquier cosa que han escuchado se puede cambiar en las próximos semanas y meses hasta que llegamos un punto un poco más seguro.
Lo que veo es que no es un tema de diferentes medidas para diferentes países, solo que cada país va a tener que respetar las medidas de seguridad, pero igual vamos a hacer todo lo posible para que llegue un grupo de actores lo más diverso posible y lo más inclusivo.
En eso estamos trabajando directamente con el gobierno de Bolivia. Hablando casi cada día con la delegación boliviana para que tengan lo más fácil posible, en una situación bastante difícil.
LP: ¿Han limitado el número de participantes de las delegaciones oficiales?
JG: No, pero no soy exactamente un experto en el tema en estos detalles, entonces voy a tener que averiguar. Lo que entiendo es que, lo más probable, las delegaciones no van a ser tan grandes como antes y vamos a necesitar hacer algunos eventos virtuales.
Por un lado, la pandemia ha sido terrible, absolutamente, un gran desastre para nuestros pueblos. Por otro lado, ahora sabemos que podemos hacer en línea muchas reuniones y tener mucho más contacto inmediato a través de la tecnología y eso es algo que tenemos que aprovechar y utilizar para abrir la COP26 de Glasgow, para que llega a todas los partes del mundo.
LP: De todas maneras, inclusive de manera virtual hay restricciones para la sociedad civil como pasó en la PreCop26, el número de acreditaciones era limitado para la participación de la sociedad civil. Han cuestionado que no haya estado abierto para todos…e manera virtual hay restricciones para la sociedad civil como pasó
JG:
Organizar un evento con todo el mundo no es fácil y siempre va a haber más demanda que oferta para el nivel de participación. Eso es algo que con la presidencia estamos tratando de llegar un punto justo e inclusivo, pero obviamente a veces vas a tener algún grupo u otro que va a tener más ganas de participar que la oferta, por eso hemos tenido una visita a Bolivia, para realmente mostrar nuestro compromiso con este país.
Vamos a trabajar como embajada en Bolivia para abrir las más puertas posibles para la sociedad civil, sé que lo más probable es que no vamos a poder lograr el 100%, pero eso sí también es un equilibrio en una cumbre una discusión eficiente, donde podemos hacer las cosas más importantes para el planeta y que todo el mundo sienta que ha tenido una oportunidad de participar.
El presidente de la COP26, Alok Sharma, habla durante su visita a una
comunidad boliviana, junto a él (sentado) el embajador británico, Jeff Glekin.
Foto: Embajada Británica