Sábado, 27 Septiembre 2014 19:11

Guilherme Boulos: La movilización brasileña contra el Mundial fue victoriosa

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Entrevista a uno de los coordinadores de las protestas que pusieron en jaque a los organizadores del Mundial Brasil 2014

 Santiago Espinoza A.

Ida Peñaranda

El activista brasileño Guilherme Boulos, miembro de la Coordinación Nacional de Trabajadores Sin Techo (MTST) del vecino país, considera que las movilizaciones sociales contra el Mundial de Fútbol Brasil 2014 resultaron finalmente victoriosas, porque se saldaron con la atención gubernamental de varias de las demandas reivindicadas por las organizaciones que salieron a las calles a protestar.

Esta afirmación se desprende de la entrevista que Boulos concedió a La Pública a su paso por la ciudad de Cochabamba, adonde llegó el pasado 17 de septiembre para dictar una conferencia sobre los megaeventos (deportivos o no) y su impacto sobre el derecho de las poblaciones a la ciudad. El activista tuvo, además, la oportunidad de reunirse con organizaciones urbanas de Cochabamba, gracias a las gestiones del Centro de Documentación e Información Bolivia (CEDIB), que también facilitó el diálogo del brasileño con La Pública.

La versión extendida de la entrevista puede verse y escucharse en el video que acompaña a este texto.

Victorias

“Llegamos a tener como 25 mil personas en las calles pocas semanas antes del inicio del Mundial y esto hizo que el Gobierno llamase al movimiento para el diálogo”, dice Boulos, quien se apura en acotar que la administración de Dilma Rousseff “atendió parcialmente nuestras reivindicaciones, pero en puntos que consideramos importantes”. En esa medida, considera que “la movilización fue victoriosa, a nuestro entender”.

Una de las demandas cruciales que fueron atendidas es la referida a la creación de una comisión nacional para acompañar los desalojos urbanos en Brasil, mismos que fueron resultado de la construcción de infraestructuras deportivas para el Mundial. Otro de sus logros fue orientar el plan de vivienda gubernamental en favor de la sociedad organizada, evitando que pase solo a control de las empresas constructoras. Así también incidieron en una mejora en la calidad de las viviendas del programa habitacional de Brasil y organizaron la llamada “Copa del Pueblo” muy cerca del estadio Arena Corinthians de San Pablo, donde se inauguró el Mundial, con la presencia de unas 3 mil familias sin techo que se beneficiarán con terrenos para sus viviendas.

A modo de evaluar los factores que condujeron a estas conquistas de las movilizaciones, insuficientes pero conquistas al fin, Boulos manifiesta que fueron determinantes el malestar social ante el panorama inflacionario del mercado inmobiliario y el trabajo de base de los movimientos populares en Brasil. En contrapartida, cree que la incidencia de las redes sociales fue más discreta, de hecho, menor a la que explotó en la Copa Confederaciones de un año antes al Mundial.

Contrapuntos

La experiencia de las protestas contra el Mundial ha llevado a sus coordinadores a la certeza de que, no siendo factible evitar la realización de un megavento de tal magnitud, lo que las organizaciones movilizadas deben buscar es generar “contrapuntos” o contrapartidas que permitan reconocer los daños sociales de tales actividades y buscar las estrategias para minimizarlos o, en su caso, resarcirlos.

Con esa convicción, afirma Boulos, se están preparando las organizaciones de cara a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. La urgencia de poner en marcha acciones concretas obedece al hecho de que la administración pública de esa ciudad ya ha activado mecanismos de “limpieza social, en el peor sentido del término”. Según el activista, ya están en curso procesos de desalojo de personas, se están creando nuevos puntos de valorización inmobiliaria y se está fortaleciendo una política represiva en las favelas, villas y barrios, con el argumento de la pacificación.Trabajadores Sin Techo (MTST)

“Lo que estamos intentando hacer, más allá de la denuncia a través de las redes, es construir, de aquí hasta 2016, un campo de movilización más fuerte para poder hacer algo parecido a lo que hicimos en el Mundial”, anticipa.

Boulos sostiene que, aun no habiendo recetas para hacer frente a este tipo de megaeventos, sí es posible seguir algunas pistas para plantar resistencia y conseguir lo que él llama contrapuntos, incluso en contextos como el boliviano, que ya se alista para un nuevo Rally Dakar y espera los Juegos Sudamericanos de Cochabamba en 2018.

Una de estas pistas sugiere la necesidad de denunciar la propaganda engañosa con que se presentan los megaeventos, prometiendo que traerán recursos para los organizadores, cuando, en los hechos, suelen generar deudas para los anfitriones. “Hay que hacer campañas y movilizaciones para demostrar que hay descontento, que no todos son vencedores con los megaeventos, sino que hay perdedores y que, en general, éstos son la mayoría”, apunta.

Otra pista plantea dar cuenta de la contradicción en la que caen los Gobiernos que organizan los megaeventos, que rompen con esa perorata de que no tienen recursos para atender las demandas sociales para, llegado el momento del evento, hacer un derroche obsceno de dinero. Al explotar esta contradicción, las condiciones para organizar a las poblaciones afectadas o solidarias están mejor dadas.

Ahora bien, Boulos es consciente de que muchos de los llamados megaeventos están avalados por sectores mayoritarios de las poblaciones donde tienen lugar, lo que explica que tampoco se pueda apuntar a evitar su realización. En tal caso, “lo mínimo que se puede hacer son grandes movilizaciones de denuncia”, buscando atacar los símbolos de los acontecimientos que se organizan, que, para el caso de los eventos deportivos, son los estadios, por ejemplo. “Hay que presionar en estos espacios, porque los Gobiernos están frágiles durante los megaeventos, ante el riesgo de pasar vergüenza”, plantea. Advierte que, de esta manera, ni siquiera la represión resultaría suficiente para un Gobierno urgido de detener movilizaciones masivas, por lo que no le quedará otra que negociar.

Perfil

Guilherme Boulos es profesor y Psicoanalista. Es miembro de la Coordinación Nacional Trabajadores Sin Techo – MTST. Milita en esta organización desde 2002. Es autor del libro “¿Por qué ocupamos?”. Mantiene una columna de debate en el diario FOLHA de Sao Paulo. Actualmente se encuentra en la tarea de construir el Frente de Resistencia Urbana, una plataforma social que vincula a varias organizaciones y movimientos en Brasil.

 

 

Más sobre el fútbol y el Mundial

La Pública dedicó su segundo reportaje mensual al fútbol, uno de cuyos textos alude a las movilizaciones que antecedieron y acompañaron al Mundial Brasil 2014: El primer Mundial que se juega fuera de los estadios

El reportaje completo también puede ser consultado aquí

 

Visto 1201 veces Modificado por última vez en Domingo, 28 Septiembre 2014 20:44

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