Un Boliviano (14)

Viernes, 22 Agosto 2014 15:06

Millonario con un boliviano

Escrito por

 Nicolás Franco, niño de 9 años

En varias ocasiones las madres dan muy poco dinero para el recreo: 20 centavos, por ejemplo. Yo no pido mucho. Con un boliviano es suficiente y hasta demasiado si se sabe aprovecharlo y no se lo tira en cualquier cosa. El que sabe lo disfruta, mientras otros se arrepienten de hacerlo desaparecer como si nada.

¿Quieren ver lo que se puede comprar?

Los que aprovechan el pesito pueden disfrutar una cosa distinta en el recreo diario: saborear jugos y yogurt, dulces varios, chisitos, sobres con cereales (granola), dos bolos (helados), quequesitos... Muuucho. También se puede ahorrar para jugar media hora en internet, pues mi mamá me da permiso para ir una vez a la semana con mis amigos.

Los que desperdician compran juguetes de plástico o de cartulina y cosas que no necesitan y que terminarán en la basura.

Viernes, 22 Agosto 2014 14:39

Las economías de La Paz y Santa Cruz

Escrito por

Armando Méndez Morales, profesor emérito de la UMSA y Miembro de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas

Un dato del último censo de población y vivienda dio un resultado completamente inesperado: La ciudad de la La Paz ha disminuido de población en comparación al año 2001; la única ciudad capital que habría sufrido este fenómeno. Todas las demás incrementaron su población. Como la ciudad de El Alto subió de población, en conjunto estas dos ciudades superan en un once por ciento a la ciudad de Santa Cruz, que se ha convertido en el principal y primero centro urbano de Bolivia.

La economía boliviana en los últimos ocho años ha crecido a una tasa acumulada promedia anual del 5 por ciento visto por el lado del Producto Interno bruto en términos reales. Un comportamiento destacado. En este mismo periodo el departamento de La Paz ha crecido algo más, equivalente a un 5,1 por ciento. El departamento de Santa Cruz, que desde el año 1994 supera a La Paz, en cuanto a contribución al PIB, creció algo menos que La Paz, pero muestra tasas más altas que La Paz para los dos últimos años. Mientras La Paz contribuye con un 24 por ciento a la producción nacional, Santa Cruz lo hace con el 30 por ciento.

Una característica de La Paz es que su economía fundamentalmente radica en servicios. Para el conjunto nacional, este sector, en términos reales, representa el 53 por ciento del PIB. Para La Paz significa el 69 por ciento, ocupando el primer lugar, mientras Santa Cruz lo hace sólo con el 48 por ciento. Este resultado tiene una lectura dual, por una parte podría indicar que La Paz es lo más avanzado de la economía boliviana, si se considera que las economías del mundo cuanto más se desarrollan más avanzan en servicios. En la economía mundial el 71 por ciento representa a servicios. Sin embargo, también hay otra lectura sobre este fenómeno cuándo se indaga qué lo que más está pesando al interior del sector servicios en La Paz, es la actividad gubernamental. Esto no es un buen indicador de desarrollo económico.

Las actividades económicas en La Paz, que durante estos ochos han tenido un crecimiento mayor al 5,1 por ciento ya señalado son: servicios financieros, productos de minerales no metálicos, bebidas y tabaco, minería, aunque se debe destacar que para el año 2013, ésta prácticamente se estancó. Otros sectores que le siguen son: construcción, transporte, servicios de la administración pública, energía y la industria manufacturera.Si se compara la importancia que tiene la industria en La Paz, se concluye que esta representa el 16 por ciento del PIB regional, mientras para Santa Cruz es el 29 por ciento.Si observamos el comportamiento de las exportaciones, La Paz no sale bien parada. Unicamente representa el 7 por ciento de lo nacional, mientras Santa Cruz exporta el 28 por ciento.En cuanto al sector financiero, la característica de La Paz es que es más una región ahorradora y Santa Cruz una zona inversora. Del total de depósitos bancarios La Paz participa con el 49 por ciento del total mientras Santa Cruz sólo lo hace con el 31 por ciento. En cuanto a créditos la situación se revierte. La Paz participa con el 31 por ciento y Santa Cruz con el 37 por ciento.

En cuanto a la base empresarial que tiene el departamento de La Paz, en número es muy similar a Santa Cruz. Cada una participa con el 29 por ciento del total. Lo dominante en Bolivia son las denominadas empresas unipersonales. A nivel nacional, abrumadoramente representan el 85 % del total, mientras La Paz enseña un indicador menor. Las sociedades anónimas representan sólo el 1 por ciento a nivel nacional y el 2 por ciento si se considera sólo La Paz. Este es un problema fundamental del país. Se requiere contar con un número mucho mayor de sociedades anónimas. Esto se logrará si se atrae capital extranjero.Los problemas de ciudad de La Paz se los puede resumir en tres: inseguridad ciudadana, alcoholismo y continuas marchas y bloqueos de los “movimientos sociales”, que paralizan continuamente al centro de la ciudad.

La ciudad de El Alto podría convertirse en una “fábrica” para el mundo, en una zona industrial, de ensamblaje, debido a su proximidad al puerto de Arica, lo que abarata costos para importar y para exportar, a que tiene un buen tamaño de población lo que indica disponibilidad de mano de obra barata. Pero esta potencialidad sólo se desarrollará si se cumplen tres condiciones: Primero, mejorar las relaciones comerciales con Chile. Segundo, mejorar la infraestructura de dicha ciudad y, tercero, una amplia llegada de inversión extranjera.

Lunes, 04 Agosto 2014 17:48

Vivir con un boliviano en el bolsillo

Escrito por

En los últimos cinco años, la moneda boliviana ha perdido su valor adquisitivo en un 32%. La lógica macroeconómica dice que muchos cuentapropistas, que no se benefician por el alza de salarios, deberían estar muriendo de hambre. Y así sería si la informalidad y ciertos mecanismos de solidaridad no hiciesen posible sacarle el jugo aun a una moneda.

Sábado, 02 Agosto 2014 13:22

Magia con 20 bolivianos

Escrito por

Mabel Franco y Carla Hannover / La Paz

La Paz

Tengo una familia de 9 miembros. Cada semana, sólo para el mercado, necesito de 600 a 800 bolivianos: carnes, fruta, verduras, cereales, especies, leche, yogur, mantequilla, quesos… Impensable solventarlo todo con los Bs 20 o 30 con que muchas familias en el país tienen para sobrevivir por día: no sólo para hacer mercado, sino para todo. Magos, yatiris… Magas, “yatiras”

Llevo Bs 20 en la billetera dispuesta a hacer la prueba, a pedido de La Pública, y me dirijo al mercado Kollasuyo, en la ladera este de La Paz. Recuerdo que muchas veces he visto a señoras acercarse a las caseras y preguntar por un boliviano de tomate, cuando la libra de este producto, en tiempos malos, sube hasta 4,50, como pasa ahora, en julio. Y he creído adivinar, porque no he sido capaz de mirar de frente, el gesto casi de humillación de la señora cuando la vendedora ha rechazado esa posibilidad. He sido testigo también de la compra de cuellos o patas de pollo, entre otras menudencias del ave, y me he conmovido hasta sentir la tentación de ofrecerle pagar yo el pollo entero para esa mujer casi suplicante.

No es fácil enfrentarse a las vendedoras con sólo monedas. Da miedo. Salvo que se haga trampa. Como mis caseras ya me conocen, no dejan de mimarme al verme llegar. Se aprestan a llenar las bolsas. Les digo que esta vez voy a llevar todo lo que me cueste un boliviano. Como voy con mi hija, la verdulera se ríe y me pregunta: “¿Encuesta para el colegio es?”. “Sí”, miento por comodidad. Entonces voy pidiendo de todo un poco y el ejercicio se desarrolla entre carcajadas, pues no deja de ser gracioso para la vendedora calcular la cantidad de arvejas o de habas que me corresponde. Al final tengo: dos tomates perita, cuatro locotos con quirquiña de yapa, tres zanahorias, un pimento morrón mediano, tres nabos, unas 20 vainas de arveja, seis papas blancas y una tajada de zapallo. No puedo llevar pepino, lacayote, lechuga suiza, brote de alfalfa y otras verduras que resultan exquisiteces para mi monedero. Pago Bs 9.

Lejos del puesto bien surtido de mi casera me acerco, por vez primera, a una vendedora que está a ras del piso, no sin antes asegurarme de que aquélla no me vea traicionarla. Es algo así como una vendedora de categoría inferior por el hecho de que no tiene un puesto fijo. Pregunto por cosas de un boliviano y, me sorprendo, busca qué darme con enorme amabilidad. “No te preocupes, bien te voy a dar; todo está caro, ¿no?”, me consuela. Puedo llevarme tres plátanos de freír, seis papas khati, unas 20 ocas y una bolsita con verduras picadas. Me ofrece ramitos de perejil o de apio, pero no los acepto pues ya he gastado Bs 13 y me falta fruta y, ¡oh, ilusa!, carne.

Con la fruta no tengo lío. Mi casera de siempre acepta el juego del boliviano y elige un durazno, un kiwi, una manzana chica, dos plátanos, dos naranjitas y dos mandarinitas. Listo. Bs 19. ¿Qué carne buscar con un peso?

Las carnes las compro hace años en el supermercado. Por eso, no tengo caseras en el Kollasuyo. Resignada al vegetarianismo, salgo del mercado y de pronto me animo a acercarme a una antigua casera, aquella que le vendía a mi mamá y con quien siempre nos saludamos atentamente. Siento que empequeñezco cuando le pregunto con la voz más dulce posible: “Case, ¿qué me puedes dar por un boliviano?”. “¿Un boliviano?, dos patas y un cuello de pollo”, me dice como disculpándose. “Me llevo”, le digo y ella reacciona: “Tanto tiempo te conozco, caserita, llévate esto más”, me entrega el cuello con la cabeza picuda incluida.

Bs 20 clavados. No sé si reír o llorar.

El Alto

Si una no lo pide, en El Alto, donde se dice que todo es más barato, no se vende “nada” en “un pesito”. Es martes por la mañana y en el mercado Santos Mamani, ubicado en la zona 16 de Julio, donde me dispongo a hacer las compras del día. Allí hay de todo: frutas, verduras, carnes y flores, entre otros insumos, aunque no cerca de la mitad de los puestos están cerrados. “El fin de semana es cuando hay más movimiento”, me dice la joven que me atiende desde su puesto de verduras. Es menos tímida que las demás vendedoras, pero al igual que las otras se rehúsa a dar su nombre.

CaseraElAltoLa joven vendedora del mercado alteño llena la bolsa con montoncitos de verduras FOTO: Milen Saavedra

Zanahoria, vainitas, nabos, arvejas habas y betarragas, entre otras verduras, están acomodadas en montones que cuestan dos bolivianos. “Y si quisiera un pesito de arvejas”, le pregunto. La joven me mira y se ríe. “Ya no hay nada a un pesito. Hace como dos años que los montoncitos de verdura han subido a dos pesos”, me aclara. No son montones pequeños, eso sí, lo que me anima a hacer mis compras en su puesto. Tengo 20 bolivianos en el bolsillo. Quiero saber qué me puedo llevar por ese monto, que es en promedio el que los alteños invierten al día para vivir, según estimaciones del Instituto Nacional de Estadística (INE).

CaseraElalto1Montones de zanahoria, nabo, arbeja y tomate se ofertan a dos bolivianos FOTO: Milen Saavedra

Con 15 bolivianos tengo una libra de zapallo (Bs 2); menos de media libra de vainitas (Bs 2), una libra de zanahoria (Bs 2), un montoncito de espinaca (Bs 2), una lechuga mediana (Bs 2), una libra de tomate (Bs 3) con tres locotos y un ramito de quirquiña, cortesía de la casera, y un montoncito de arveja (Bs 2). Una vez hecha la compra me dirijo al sector de carnes. Doña María es la primera vendedora de la sección, ella y comercializa carne de pollo. Me acerco a su puesto para ver qué me puede dar con los últimos cinco bolivianos que me quedan.

“¿Por cinco?”, me dice. “No te alcanza para mucho; el kilo de pollo está a 14 bolivianos”, agrega un poco angustiada, como si la casera no quisiera que me vaya con las manos vacías. “Te puedo dar un kilo de cuellitos y mollejas, pero a seis bolivianos. Muchos se llevan así para su sopa”, me dice. ¡Listo! Tengo tres cuellos y cuatro mollejas que se irán directo a la olla.

He gastado 21 bolivianos. Es decir, me he excedido del presupuesto y eso que no estoy considerando el transporte. ¿Cómo hará la gente para sobrevivir?

La otra opción, para evitarse el mercado y la posterior cocinada, es optar por la variada oferta de almuerzos que se venden en esta ciudad. De hecho, al salir del mercado Santos Mamani el olorcito de un ají de fideo llama mi atención y con justa razón, pues Julieta oferta en su puesto unos platillos medianos de un suculento guiso de fideo acompañado de una silpancho o un huevo frito todo por Bs 3.50. También oferta refresco de orejón, a Bs 2 el vaso. De hambre no moriría si fuera una persona sola, pero tengo más comensales en casa por lo que me toca hacer el mercado y apelar a que las caseritas me yapen verduritas o hierbas aromáticas.

La experta en economía Beatriz Muriel explica que en El Alto el costo de vida es mucho más barato que en La Paz. Señala, basándose en datos del Instituto Nacional de Estadística, que una persona que vive en esa ciudad vecina de La Paz necesita aproximadamente 510 bolivianos para pasar el mes, es decir con aproximadamente con 17 bolivianos o quizá un poco más al día.

Lo que he comprado me alcanzará para unos dos o tres días, porque mi familia es de sólo dos miembros. Para más, impensable. Porque hay que pensar en el pan, la fruta, la leche, el alquiler...

El mercado Santos Mamani es uno de los 36 comercios minoristas de El Alto, donde la oferta es relativamente más barata. Sin embargo, si uno busca un precio todavía menor, siempre se puede ir a cualquiera de los tres mercados mayoristas, donde desembarcan los productores de carnes, verduras y frutas o quienes importan abarrotes que revenden al por mayor. “Si aquí vendemos a Bs 2 la libra de zanahoria, allá la encuentras a Bs 1”, me explica la casera de verduras. Quizás allí le saque más provecho a mis 17 o 20 bolivianos diarios.

lp15

 

La Paz - 71597592
Cochabamba - 71786333
Santa Cruz - 71528022

 

cc