Sábado, 05 Marzo 2016 00:24

Evo, el hombre/padre

Evo Morales Ayma Evo Morales Ayma wikipedia.org

La ventilación de un “nuevoviejo” o “viejonuevo” amor de Evo Morales, Gabriela Zapata, parece estar develando el ser hombre/padre del Presidente. Su “secreta/pública” vida amorosa heterosexual revela, al menos hasta la fecha, una característica: ¡ninguna mujer va para él! Aunque también hace evidente que su celibato, supuesto en vista de su intenso trabajo como gobernante, nunca fue real.

Ma. Fátima Escóbar Nogales.

“Las Evas del Evo” ocupan todo un capítulo del libro Un tal Evo (Pinto y Navia, 2006) y en él se enumera a Francisca Alvarado, Marisol Paredes, Evelin Ágreda, Ma. Luisa Reséndiz, Nieves Soto y otras más. Un enredo de relaciones incluso paralelas, ocurridas a mediados de los años noventa, algunas con consecuencias evidentes. Dos hijos tienen la misma edad, Álvaro y Eva Liz; a ésta, Evo la reconoció a los 11 años, previa demanda de su madre, Francisca Alvarado. A propósito, se cuenta sobre un diplomático europeo que se enteró de los hijos contemporáneos del Presidente y le preguntó si eran mellizos. La respuesta de Evo fue: “Yo no soy egoísta y quise que cada uno tuviera su propia madre”. Repuesta jocosa que habla de cómo Evo Morales se toma a sí mismo en tanto hombre: un joven mujeriego, no dispuesto a asumir las responsabilidades de su capacidad de engendrar.

Soltero empedernido

Hablar de su estado civil, según Martin Sivak (2007), es un tema que entretiene[1] a Evo Morales:

"–Éste es el gobierno de los solteros –me dijo- (...)
-Cuando te conocí planeabas casarte. ¿Qué pasó?
– Sí, claro. Fue la única vez que estuve cerca de casarme. Pero el compañero David (Choquehuanca, su canciller) me convenció de que no lo hiciera. No me casé y ya no creo que me case. Además, yo estoy casado con Bolivia. Alguna vez me dije: tanta gente me quiere, pero no me quiere una mujer. (…) Yo proponía matrimonio y me decían no, te van a matar, te van a meter a la cárcel.
–¿Quién te dijo eso?
–Algunas compañeras de la clase media, de la clase profesional. Y nuestras compañeras también me decían: Yo me quiero casar pero para estar el tiempo contigo. Y es difícil. Imagínate salir a las cinco de la mañana y la dejas ahí, botada en la cama”.

De sus dichos, en primer lugar resalta su matrimonio con Bolivia -votos ha vuelto a renovar, no sin pesar, hace unos días en la entrevista televisiva con Gabriela Oviedo, en la que dijo: “Lamento mucho que por el cariño en exceso a Bolivia tal vez no hice familia”; sentimiento que le sirve para ocultar su dificultad para hacer pareja, tanto como le sirvieron los consejos de su amigo canciller para dejar a su novia antes de la boda.

En segundo lugar resalta su asumida imposibilidad para encontrar el amor. No hay una mujer que lo quiera: están las que no desean casarse y él no sabe si es porque no lo quieren, y están las que quieren casarse y él tampoco sabe si lo quieren. Todas, sin embargo, le piden un imposible: estar pegadas a él. Como no está dispuesto a ello, sólo hay desencuentros entre el Presidente y una mujer.

Tal dificultad para el encuentro ya había sido diagnosticada por el dirigente Avelino Espinoza hace una década: “El Evo para todo ha tenido suerte, menos para el amor”. Y conste que Evo Morales tenía claro el perfil de la candidata ideal. “Ya relajado –relata Sivak (2007)-, contó los atributos que buscaba en una compañera: deportista, de izquierda, joven, buena persona, divertida, cariñosa. Que lo cuide y que le acaricie el pelo. Partiendo de que no se encuentra lo que se busca –es así para todos– su búsqueda ha devenido infructuosa. Hasta la fecha, no hay lugar en Evo Morales para el amor de una mujer, al menos mientras no se divorcie, claro está; puesto que “prácticamente carece de vida más allá de la política. No la tuvo como dirigente sindical, menos como presidente. Desconoce todos y cada uno de los hábitos familiares[2]. Sus hijos Álvaro Y Eva, nacidos de vientres distintos, viven lejos del palacio". Y es lo que se corrobora en las más de 300 páginas de su autobiografía[3], publicada en 2013, en la que no habla sino de sus logros políticos.

Con esos antecedentes, habría que sugerirle al presidente cincuentón que se pregunte sobre ¿qué espera de una mujer?, o, ¿para qué la quiere? Más aun ahora que con investidura a cuestas ha abonado el terreno de las trampas del amor.

Entrampado como está en el “nuevo/viejo” amor, las miradas del pueblo que tanto dice amar le exigen, como nunca antes, dar la cara como hombre y como padre. Se le hace apremiante la necesidad de abandonar la imagen del “joven/soltero/mujeriego” que le había ayudado para gozar sexualmente de todas las mujeres posibles, pues algo así ya no le sirve para su carrera política –su gran y única pasión, al parecer– que le impone lucir el semblante de un hombre adulto, capaz de asumir su función paterna más allá de la sola asistencia material o la otorgación del apellido.

 


[1] El subrayado es nuestro. Los sentidos del término entretiene darían para escribir otro artículo sobre Evo Morales, pues al parecer todos aplican. Veamos el diccionario virtual de la Real Academia Española: 1. Distraer a alguien impidiéndole hacer algo. 2. Hacer menos molesto y más llevadero algo. 3. Divertir, recrear el ánimo, 4. Que causa diversión o mantiene distraído. 5. Trabajo o actividad que, por ser muy laborioso, lleva mucho tiempo.6. Dar largas, demorar. 7. Mantener.

[2] El subrayado es nuestro.

[3] Canelas Iturralde Iván, Mi vida de Orinoca al Palacio Quemado, La Paz, Ed. Arte Gráfica Sagitario SRL, 2013.

Visto 1586 veces Modificado por última vez en Lunes, 07 Marzo 2016 18:19
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