El Hospital de Clínicas de La Paz es uno de los tres nosocomios públicos del país al que pueden acudir pacientes con cáncer que no tienen seguro médico y carecen de recursos económicos sufientes. Un recorrido por las salas de oncología y radioterapia muestra el descuido de los ambientes donde se intenta devolver la salud a los pacientes.

El primer caso de VIH en Bolivia se detectó en 1984. A finales de los noventa, ya era una epidemia que se llevó muchas vidas. En 2004 comenzó a llegar el tratamiento a través del Fondo Mundial, financiación que sigue existiendo hoy. Sin embargo, y a pesar de las mejoras y con una ley al respecto desde 2007, falta aplicar medidas tan necesarias como la prevención.

Según datos oficiales de la OMS, la enfermedad renal crónica es ya una epidemia global. Se considera que el 10% de la población mundial está afectada por este "asesino silencioso". Y no hay un término más apropiado para una afección que suele mostrar síntomas sólo cuando ya es irreversible y los únicos tratamientos posibles, diálisis y trasplante, son altamente costosos e invasivos. En Bolivia, el número de especialistas resulta irrisorio si se considera la cantidad de enfermos que amenaza con multiplicar los 2.231 pacientes terminales actuales.

Se requiere infraestructura, recursos humanos, equipos, medicamentos y ajustar los protocolos. Ésas son las conclusiones del Defensor del Pueblo respecto de la situación de los establecimientos que tratan el cáncer infantil en Bolivia. Las muertes tienen que ver, principalmente, con la inaccesibilidad del tratamiento.

Los datos de 2012, los últimos sistematizados por el Ministerio de Salud, según Rodolfo Rocabado, jefe nacional de Epidemiología, hacen evidente la tardía reacción ante un mal que afecta sobre todo a las mujeres. Esta situación que encarece el problema de salud en el país son varias se debe sobre todo al manejo reciente y lento de información propia capaz de orientar políticas de prevención y de atención oportuna.

“Si vivir dignamente es un derecho amparado por la constitución boliviana, morir también debería serlo”. Este principio, descubierto de la manera más dura por Mariana Vargas, ha impulsado a esta ciudadana a elaborar un proyecto de ley que aboga por los pacientes con enfermedades terminales en el país. La iniciativa plantea un debate amplio al respecto y propone una serie de modificaciones jurídicas.

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