Martes, 26 Mayo 2015 16:10

Adoptar es lo mismo que dar a luz

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Después de haber pasado por una histerectomía, Marta y su marido decidieron adoptar. Tomar la decisión, empezar a buscar, toparse con la adopción ilegal, hacer trámites durante tres años... No ha sido lo más difícil: es la discriminación que sufren hoy sus hijas, tanto por parte de otros niños como de algunos profesores.

 Gemma Candela / Santa Cruz

adoptarMarta, artista y residente en La Paz, tuvo que someterse a una operación para que le extrajeran la matriz. No fue fácil para ella. Sin embargo, pesó más en ella el deseo de ser madre y le dijo a su marido que adoptarían a sus wawas. “A él le llevó un poco más de tiempo hacer tamaña asimilación”; pero finalmente comenzaron a informarse sobre el proceso de adopción, “algo que no fue muy fácil, ya que era y sigue siendo un tema tabú”.

Cuenta que hubo quienes les recomendaron pagar a personal médico, a un abogado o viajar a otras ciudades (incluso, les ofrecieron “cuatro wawas de regalo”) con el fin de evitar el proceso legal. Sin embargo, ellos querían que sus pequeñas tuvieran todos los papeles requeridos.

Por ello viajaron desde La Paz hasta Cochabamba, donde se encuentra Infante, una organización que trabaja, entre otros áreas, con niños en situación de abandono y que favorece su adopción, con autorización del Sedeges (Servicio Departamental del Gestión Social). Imparte el Taller para padres, aunque debería llamarse también para madres, apunta Marta. “Debería impartirse a todas y todos, no solamente por cuestiones igualitarias, sino porque son verdaderamente significativos e importantes. Serían una buena oportunidad para informar acerca del sentido o significado de la maternidad/paternidad; para conocer deberes y derechos; para hacer planificación familiar, etc.”.

Ella y su marido tienen dos hijas, dos pequeñas con las que hubo “amor a primera vista”: tanto entre la mamá y el papá con ellas, como entre las dos. La mayor tiene 11 años. Desde la entrevista inicial con personal de Infante hasta la sentencia de la jueza que otorgó el permiso de adopción, pasaron nueve meses. Con la segunda, hoy de ocho, fueron tres años de trámites.

Marta opina que las dificultades a la hora de adoptar no tienen que ver con la Ley Nº 548, “que es una de las más adelantadas del planeta”. El problema “es el sistema de Justicia, que no otorga ni los medios ni los recursos humanos necesarios para suplir y resolver el problema de miles de niñas y niños que esperan poder gozar de su derecho inalienable a tener una familia. Para dar otro ejemplo, actualmente se restringieron las adopciones internacionales. Se dice que es porque las agencias intermediarias con convenios con el país, no los renovaron. Yo tengo entendido que ha sido al revés”.

Familia, amigos, vecinos…Todos aplaudieron la decisión de la pareja, que tras el tiempo de espera y de haber pagado timbrados, certificados y otros papeles que tienen costo, como cualquier trámite en el país, pero no la adopción en sí porque es gratuita, convive con sus hijas como lo hace cualquier familia.

No todo ha sido fácil, sin embargo. “Mi marido es profesor en un colegio. Normalmente, cuando alguien ‘da a luz’, se le ofrece un regalo, una fiesta o una reunión. A nosotros, a excepción de una profesora muy querida, ni colegas de mi marido, ni madres ni padres, nos ofrecieron absolutamente nada. No es el gesto del regalo, es el gesto del reconocimiento de un nacimiento diferente, de la aceptación de la maternidad/paternidad por adopción”.

Otro problema es la discriminación que sufren las niñas. “No juego contigo…” “No eres mi amiga…” “No me gusta tu cara…” “Es tímida…” “Es inquieta…” Son diferentes frases que ellas escuchan en el colegio y que siempre acaban con “…porque es adoptada”. “¿Cómo le explicas a tu wawa que esa actitud discriminadora proviene normalmente de los adultos que rodean a esas niñas agresivas o de la mentalidad retrógrada de algunas maestras/maestros? ¿Cómo haces para que tus wawas, que son pequeñas aún, no carguen con la culpa de haber sido abandonadas? ¿Qué haces para que la sociedad, o buena parte de ella, no te responsabilice indirectamente por no tener útero y ser una discapacitada para la maternidad biológica?”. Son preguntas que se hace Marta para las que, casi siempre, la respuesta es “abrazarse fuerte y llorar” con las pequeñas.

El concepto de mamá debería ampliarse, sugiere. “Hay tres categorías de madres o de maternidades: la biológica, la que lo es por adopción o de corazón, y la de crianza, que muchas veces suele corresponder a las abuelitas o las tías”.

La normalidad de su familia únicamente puede ser diferente a la de otras, aventura Marta, por el temor al abandono que persiste en las pequeñas, basado en su experiencia real. Y a las preguntas de si volvería a adoptar de manera legal, a pesar de los contratiempos, responde con un sí absoluto; una afirmación que repite a la cuestión de si recomendaría seguir este proceso a otras personas.

Visto 1260 veces Modificado por última vez en Miércoles, 17 Junio 2015 11:23
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