Martes, 27 Diciembre 2016 16:55

Hagamos algo útil: Teatro para la libertad

Escrito por
Mujeres en obra Mujeres en obra Vos - La Voz del Interior

"Mujeres en obra" ha hecho del teatro un motor de transformaciones sociales y lo ha puesto al servicio de la libertad del ser humano, exactamente el lugar que le ha dado al teatro Bertolt Brecht. Porque no hay nada más liberador que las personas piensen por sí mismas, decidan por sí mismas y no vivan engañadas, siguiendo el guion que otros les han impuesto. La pieza no se plantea ser una mentira más, sino que nos hace recuerdo cada instante que “esto es solo una obra de teatro, la vida real está allá afuera”. Así escribe el estudiante de filosofía que ganó la mención honrosa en el Concurso de Crítica Amateur impulsado por la Red Boliviana de Periodismo Cultural, en torno del Festival Bertolt Brecht de Cochabamba.

Diego Ezequiel Zárate Flores, El susodicho

No soy un experto en teatro, así que te advierto que, si tu intención es leer una crítica sobre la técnica teatral utilizada, pues no es lo que encontrarás acá. Mi crítica va a algo más simple, pero no por ello irrelevante. Cuando termina una obra, mayormente la gente aplaude (a veces, sólo por protocolo). Cuando la obra es buena, la gente se pone de pie y sigue aplaudiendo. Pero, cuando una obra es realmente sublime, uno sale del teatro “interpelado”, porque la obra no solo tuvo la capacidad de contar una historia de forma artística, sino de cuestionar tu propia obra de teatro, tu guion de vida que sigues sin ni siquiera saberlo.

Para la élite, hay la tentación (digo tentación porque en este festival no les dieron el gusto) de ver al teatro como a muchos de los demás espacios culturales: como espacios de distracción donde la gente se olvida de sus problemas cotidianos y se “divierte”. Así como el obrero se entrega al alcohol para olvidarse de su miserable salario, la clase media ve en un show cultural una droga que le hace olvidar su condición incompleta, sus deseos frustrados y su miedos a la pobreza. En cambio, la obra que fui a ver este sábado dista mucho de ser una distracción. Es una obra que trata de ponerte lo cotidiano en las tablas. Así, no olvidas nada, no te adormece en lo absoluto. Por el contrario, te desafía a hacer de tu vida algo más que “cagar, dormir y comer”.

Por otro lado, la idea del teatro que necesitamos ahora no es tampoco la de dar buenos consejos, recetas o lecciones de vida para “ser mejores personas”. En tal concepción no hay ningún mérito, no te empujan a pensar, sino que te dan supuestas respuestas para que salgas del teatro desbordando de emociones que durarán hasta el día siguiente, cuando todo vuelva otra vez a su sitio, como cuando uno va a la iglesia los domingos, pero la bondad nos dura solo hasta el martes. Corre así el teatro el riesgo de convertirse en un artilugio del momento, sin mayores trascendencias. La distracción y la simple emotividad son la misma cosa: un engaño, una reconfortante mentira que nos hace sentir cómodos con el papel que nos dejaron.

La tarea del teatro es la de aprehender (sí, con H), en el sentido de que quienes están en el público pueda agarrar con fuerza sus propias experiencias de vida y, a partir de ellas, tomar una posición en la vida. Hay un dicho que dice “nadie aprende por experiencias ajenas”. Y es verdad. Sin embargo, la tragedia que quiere evitar este teatro es que “no aprendas ni de tus propias experiencias”.

La obra que reseño ahora hace una síntesis de las diferentes formas en las que la opresión del sistema social se expresa en diversos estratos sociales y a pesar del tiempo (son escenas de la época de la Segunda Guerra Mundial). El cuadro es tan humano, que uno no puede no sentirse identificado. Terminas preguntándote: ¿Cómo es posible que tengamos los mismos problemas en una supuesta democracia?.

Esta es una obra que narra la situación de opresión de la mujer, las miserables condiciones de empleo, la indiferencia social a los problemas del otro, la desesperanza de poder construir una sociedad diferente, la explotación, la segregación, la migración forzada. ¿Acaso son problemas que han quedado en el pasado? ¿Solo es posible verlos en las películas de ficción o en los libros de historia? Lamentablemente, la respuesta es no. Y allí está la fuerza viva de esta obra, que nos muestra que estamos contemporizando con la barbarie. Sentimos que la respuesta que nos han dado las autoridades, “Es inútil hacer algo”, ha terminado siendo mediocre e individual para un problema que necesita soluciones colectivas. Por eso la obra ruge: “Hagan algo útil”.

Esta obra ha puesto al teatro en otro lugar y al servicio de otro objetivo. Y eso es lo más relevante. Ha hecho del teatro un motor de transformaciones sociales y lo ha puesto al servicio de la libertad del ser humano, exactamente el lugar que le ha dado al teatro Bertolt Brecht. Porque no hay nada más liberador que las personas piensen por sí mismas, decidan por sí mismas y no vivan engañadas, siguiendo el guion que otros les han impuesto. La pieza no se plantea ser una mentira más, sino que nos hace recuerdo cada instante que “esto es solo una obra de teatro, la vida real está allá afuera”.

Finalmente, quiero esta crítica sea también eso, una puesta en escena de una idea transgresora del orden, una idea que busque libertad, porque eso es lo que necesitamos ahora, en un mundo vaciado de contenido, donde cultura es sinónimo del show y de espectáculo, donde la explotación, la barbarie y la muerte son el pan de cada día. Necesitamos formar gente dispuesta a ser libre. Como diría Don Quijote de la Mancha: “Por la libertad así como por la honra, se puede y se debe aventurar la vida”. Y, si el teatro nos ayuda a facilitar la aventura, pues que así sea. Termino recordándote que esto es solo una crítica, el mundo está más allá de estas páginas. ¡No pierdas tiempo y haz algo útil!

Ficha técnica

Título: Mujeres en obra (Brechtianas)
Autor: Textos de Bertolt Brecht
Puesta en escena y dirección general: Artemia Barrionuevo
Actuación: Victoria Rubio, Susana Gómez y Artemia Barrionuevo
Producción: Banda Caminantes – Almazenna Teatro (Argentina)

El trabajo de Zárate fue publicado, como parte del premio, por el suplemento La Ramona, de Opinión: http://www.opinion.com.bo/opinion/ramona/2016/1218/suplementos.php?id=10637

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