Martes, 23 Diciembre 2014 09:12

Información y consulta sobre energía nuclear es la consigna

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Expertos de distintas disciplinas insisten en analizar alternativas de generación de energía que sean más sostenibles y menos riesgosas para el país. Algunos sugieren no satanizar la idea de un programa atómico, que bien podría servir para fines investigativos y formativos.

Santiago Espinoza / Cochabamba

De a poco va cobrando fuerza el llamado a ofrecer a la población boliviana mayor información sobre los alcances del programa de energía atómica anunciado por el Gobierno nacional. Y también para una propuesta de someter a  consulta ciudadana la conveniencia o no de que Bolivia se embarque en la instalación de un reactor nuclear con fines pacíficos en el departamento de La Paz, tal como fue confirmado a principios de octubre de 2014 por el presidente Evo Morales.

Un simposio sobre el paradigma de la energía nuclear en Bolivia, organizado en Cochabamba por la filial local del Centro Mundial de Estudios Humanísticos y la Universidad Católica Boliviana (UCB), reunió a expertos de distintas disciplinas que, aun teniendo diferentes criterios sobre la posibilidad de que Bolivia desarrolle proyectos de energía nuclear, coincidieron en la urgencia de informar a la ciudadanía sobre los pros y contras de que el país adopte iniciativas de tal naturaleza.

La decisión, ¿en la población?

Panelistas UCBUn simposio reunió a expertos para discutir sobre energía nuclear en Bolivia.

Con las elecciones municipales a la vista, la tarea de fijar en la agenda pública y mediática el debate sobre la energía nuclear en Bolivia se torna más compleja. Es de esperar que, hasta el 29 de marzo e incluso después, la atención de la ciudadanía esté en gran medida absorbida por los vaivenes de los comicios municipales y departamentales. De ahí la necesidad planteada por activistas y expertos de poner en marcha lo más pronto posible una estrategia para organizar actividades públicas y preparar materiales que ofrezcan a la población de todo el país información y orientación de calidad que les permita tomar una posición respecto a la eventual instalación de un primer reactor nuclear en Bolivia.

Para Julio Lumbreras, investigador del Centro Mundial de Estudios Humanistas, la escasez de información sobre el proyecto gubernamental es en este momento el principal escollo para que la sociedad civil afronte un debate serio al respecto. Más allá de los contados anuncios públicos de autoridades del Ejecutivo y de posibles aliados extranjeros para su programa atómico, sobre los que da cuenta la prensa, la información que llega a la ciudadanía en esta materia es muy pobre, si es que en efecto llega. En este contexto, el análisis está limitado y la toma de posición suele reducirse a manifestaciones de condena o apoyo hacia la energía nuclear, sin que medie mayor información de calidad y específica al programa gubernamental. La situación es tan crítica, afirma Lumbreras, que en su caso debe recurrir a información disponible en internet para averiguar, por ejemplo, cuál es la experiencia de la empresa francesa que, según los informes gubernamentales, podría involucrarse en la puesta en marcha del programa de energía nuclear en Bolivia.

Si la asignatura más urgente es dotar de información a la población sobre las implicaciones de un programa de energía nuclear en Bolivia, la siguiente debería ser la consulta para dejar en los ciudadanos la decisión de desarrollar efectivamente el programa. Así lo manifiesta el abogado especialista en Derecho Constitucional Arturo Walter Alarcón, quien advierte que la Constitución Política del Estado (CPE) contempla que la toma de decisión de un asunto de esta naturaleza podría someterse a un referéndum en todo el país. "La última instancia de decisión realmente está en manos de la población", asegura.

Hay energía más allá de la nuclear

10850429 10152947988238447 47187965 nEl rechazo a la energía nuclear moviliza a activistas.

La organización de eventos públicos -entre ellos los realizados por La Pública o el reciente foro realizado en la UCB- ha llevado a algunos analistas a sugerir que el debate sobre la energía atómica en Bolivia no se reduzca a posicionarse a favor o en contra de ella. A esa línea se adscribe David Amurrio, químico y docente a tiempo completo en la UCB de Cochabamba, quien propone indagar e impulsar en el país iniciativas de generación de energías alternativas a la nuclear, en lugar de solo oponerse a ella. "Más que atacar el tema nuclear, yo creo que sería importante discutir y promover otras alternativas (de generación de energía en el país), pues hay varias que estratégicamente para nuestro país pueden ser más interesantes", apunta Amurrio.

En consonancia con esta propuesta, el abogado Arturo Walter Alarcón precisa que la CPE dispone que Bolivia ejecute iniciativas de producción de energías alternativas, entre las que no figura la nuclear. Alude, puntualmente, al artículo 379 de la Carta Magna, que sostiene que "El Estado desarrollará y promoverá la investigación y el uso de nuevas formas de producción de energías alternativas, compatibles con la conservación del ambiente". La existencia de esta prescripción permitiría que, llegado el caso, sea factible "buscar el camino del cumplimiento de la norma jurídica, por más imperfecta que sea, porque es un camino que también nos puede llevar a superar esta situación", asevera.

El experto en temas energéticos Miguel Fernández asegura que Bolivia tiene un enorme potencial para la producción de energías renovables, como la hidroeléctrica, la solar, la eólica, la geotérmica y la biomasa.

Invitado a dos conservatorios de La Pública (uno virtual y otro presencial) y también presente en el celebrado en la UCB, Fernández afirma que, con una inversión similar a la que se destinaría a la instalación de una planta de energía nuclear como la prometida por el Gobierno, sería posible montar una planta solar fotovoltaica para la que existen condiciones ambientales y no así los riesgos que trae consigo una central nuclear.

"Bolivia tiene un potencial increíble en lo que son las energías renovables. El potencial hidroeléctrico está apenas explotado en el país. Hemos explotado solamente el 1% del potencial hidroeléctrico. Tenemos cerca de 40 mil megavatios para desarrollar en hidroelectricidad", manifiesta el también Director de la Fundación Energética de Energía para el Desarrollo de Cochabamba.

En el caso de la energía solar, el experto apunta que el país recién ha dado los primeros pasos. Alude a la planta pequeña con capacidad de 5 megavatios que se está instalando en Cobija. "Pero el potencial del altiplano es increíble. Estamos en una de las franjas del planeta que recibe la más alta radiación solar de todo el mundo. Entonces, no aprovechar adecuadamente esa energía es un desperdicio", sostiene.

Fernández habla también de la energía eólica, que, aun teniendo pequeño potencial, resulta muy interesante y económica para desarrollar.

Así también sostiene que no se puede dejar de lado que en la región occidental hay potencial geotérmico, pues, de hecho, se prevé instalar, al menos en una primera fase, un proyecto para generar 100 a 150 megavatios de energía termoeléctrica.

"Adicionalmente, tenemos la biomasa, que, de aprovecharla racional y sosteniblemente, nos ofrece una fuente de explotación enorme", añade. 

Fernández considera que, de aprovecharse estas alternativas, Bolivia estaría en condiciones de garantizar el autoabastecimiento de energía eléctrica al menos por los siguientes 100 o más años, por lo que no habría razón de echar mano de programas nucleares para ello.

Investigar antes que satanizar

Exppsición UCBEl abogado Walter Alarcón expone en el simposio realizado en la UCB de Cochabamba.

Sin dejar de lado las alternativas para la generación de energía renovable, hay expertos que piden no descartar la aplicación de proyectos nucleares específicos en el país y que, asimismo, no consideran razonable satanizar cualquier idea o propuesta que implique un programa atómico.

Es el caso del físico y médico Hugo Siles, quien se manifiesta radicalmente en contra del desarrollo y uso de armas nucleares en el mundo, pero abierto a proyectos que involucren energía nuclear para fines investigativos. Recuerda que Estados Unidos jamás ha renunciado al uso de armas nucleares, de verse en la necesidad de hacerlo. "Hay que luchar contra eso (contra la amenaza de las armas nucleares), porque ahí está el verdadero demonio, y no así en Bolivia, donde se quiere instalar un reactor", apostilla Siles, quien ha sido Embajador de Bolivia ante las Naciones Unidas.

En tal sentido no ve con malos ojos que en el país se construya un reactor nuclear pequeño que permita a los bolivianos ganar conocimiento y experiencia sobre la materia. "No podemos ser dependientes de energía nuclear ajena si en el futuro ésta se vuelve necesaria", aduce, aunque para luego aclarar que siempre que la premisa sea el autoabastecimiento y no así la exportación de este tipo de energía.

Coincide con esta visión Miguel Fernández, de Energética, quien también considera de gran importancia formar recursos humanos en temas nucleares, sobre los que los estudios y la experiencia en el país son prácticamente nulos. Con profesionales óptimamente formados en este campo, la propia población boliviana se vería favorecida, teniendo a la mano expertos que puedan orientarle con conocimiento de causa sobre los alcances de la energía y tecnología nuclear.

Fernández dice que tampoco se puede perder de vista la discusión sobre las distintas aplicaciones virtuosas que se le pueden dar a la energía nuclear, como la medicina, la agricultura y la industria. "Pero pasar a lo que significa la generación de electricidad con un reactor de potencia es más complejo", advierte, a tiempo de aclarar que, de darse este caso, habría que discutir sobre otros aspectos, como la materia prima, de cuya disponibilidad en el país no se tienen datos ciertos. "Podríamos volvernos importadores netos de uranio", señala como para plantear la posibilidad de que el país no sea capaz de garantizar la materia prima para generar energía eléctrica y producir electricidad.

¿Hipotecar el futuro?

Evo y PutinRusia es uno de los países que ha ofrecido apoyo a Bolivia en materia de energía nuclear.

El químico David Amurrio advierte que el debate en torno a un eventual programa de energía atómica debería partir con la discusión sobre cómo se va a generar energía en el país y para qué se la va a emplear.

En esa misma línea, Julio Lumbreras manifiesta que la pregunta fundamental que debería intentar responderse en el debate es la siguiente: ¿para qué se quiere desarrollar un programa de energía atómica en Bolivia? A su entender, contestar esta interrogante supone satisfacer demandas y necesidades coyunturales, que no reparan en demasía en sus eventuales consecuencias para las siguientes generaciones. "¿Tenemos derecho a especular con el futuro de las nuevas generaciones?", cuestiona el también activista, para quien la puesta en marcha de proyectos nucleares en el país supondría hipotecar el porvenir de las generaciones venideras.

El abogado Alarcón coincide con la lectura de Lumbreras, en sentido de que la apuesta por la generación de energía mediante la instalación de un reactor nuclear puede parecer útil para las generaciones actuales en Bolivia, pero perniciosa para las futuras, que, a su entender, estarían condenadas a soportar sus consecuencias ambientales y sanitarias, entre otras. "Esto me recuerda a la frase 'pan para hoy, hambre para mañana', que ilustra el pragmatismo y la solución inmediata y fácil que no proyecta a futuro y no piensa más allá de sus narices", advierte en alusión al anunciado programa nuclear para Bolivia, el cual, en su criterio, "intenta repetir un modelo de progreso y desarrollo ya caduco".

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http://www.lapublica.org.bo/reportaje-mensual/item/297-la-medicina-nuclear-esta-presente-en-bolivia-desde-1962

 

 

 

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