Viernes, 27 Marzo 2015 16:12

El marqués de Sade es tratante... en Bolivia

"Parece que hicieran papelógrafos en sus muros; tienen muros de papel… ", carcajea Sade sobre el control de la Policía. "Parece que hicieran papelógrafos en sus muros; tienen muros de papel… ", carcajea Sade sobre el control de la Policía. Cambio

 

"Las familias de las víctimas de pueblo adentro no pueden ir hasta la ciudad para hacer una denuncia y, como tardan un montón con nuestra buena amiga Burocracia, que es ultraimpaciente con la gente que no habla bien el castellano, la gente prefiere llorar en su casa", se solaza el personaje.

 

Eynar Rosso, estudiante de Filosofía

Estimado lector, ayer por la noche, en un café de La Paz, me encontré con el Marqués de Sade. Lo vi risueño y muy contento, fumando una pipa y con el mejor vino que ofrecían en el local. Y como mi curiosidad siempre mató a los gatos, le pregunte: "Y… ¿por qué tanta alegría?". Me dijo que el negocio que emprendió, ya hace buenos años, le está yendo de las mil maravillas. Él me relato, muy contento, que sus cuatro alcahuetas ya no son las viejitas que le ayudaban; ellas son ahora más rápidas y efectivas.

Esas cuatro alcahuetas, estimado lector, son: primero, la regordeta, de atuendo siempre color verde olivo y a veces plomo metálico que, en muchos casos, no puede ni correr pero, me dijo, de eficiencia más ágil que un correcaminos; se llama Policía; la segunda es la solucionadora de todos los procesos, pues se asegura de que se pierda la información ejecutorial y de poner mala cara ante cualquiera que se le acerque, salvo que se le adelante un folder con billetes dentro: Burocracia; la tercera es una mujer esbelta, de tez quemada por el sol o el frío, de belleza inigualable, aunque su delgadez no es genética sino operacional y administrativa: Frontera; la última es la más rapaz, soez y hasta radical, que siempre está dando lineamientos, que siempre se publicita en televisión por lo que hace y no hace, estando en todo pero no terminando nada: Estado. Y hay otra alcahueta que está y no está, algo amarilla: se llama Televisión.

Todas ellas, me dijo el Marqués, son tan eficientes que "estoy cada vez más tranquilo, ya puedo disfrutar con mis amigos que vienen de todos lados del negocio, pues ya no es como en los tiempos antiguos, cuando se usaban métodos rudimentarios; ahora es mucho mejor ir al campo con un buen automóvil y ¡zas!, llevarte un corderito y a otro, ya que nadie reclama. Las familias de las víctimas de pueblo adentro no pueden ir hasta la ciudad para hacer una denuncia y, como tardan un montón con nuestra buena amiga Burocracia, que es ultra-impaciente con la gente que no habla bien el castellano, la gente prefiere llorar en su casa; la Policía es lenta y no llega a esos lugares donde el diablo olvidó su poncho y, sobre todo, estamos cerca de la esbelta Frontera, por tanto ¿para qué venir a la ciudad? La ciudad sólo es para pedidos especiales".

¿Y el control en las terminales de buses? Se rió en mi cara. Me dijo que es la prima chiquita de nuestra malhumorada Burocracia, además ¿control es poner una oficina reducida con dos funcionarios que reclutan papeles y más papeles de las personas desaparecidas, como en las oficinas de La Paz? "Parece que hicieran papelógrafos en sus muros; tienen muros de papel… ¡Ja, ja, ja, ja!".


     

Visto 2303 veces Modificado por última vez en Lunes, 30 Marzo 2015 15:11
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