Lunes, 05 Mayo 2014 13:43

Todos con Al-Azar

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Mineros en pie de guerra. Dispuestos a quemar los ejemplares distribuidos en Oruro del diario paceño La Razón, en tanto la Dirección del periódico no ofrezca una disculpa pública. Un caricaturista que firma como Al-Azar ha cometido un sacrilegio, un acto de discriminación, inclusive de racismo, sostienen los representantes de la Federación de Cooperativas Mineras de Oruro, que se han apostado en las oficinas locales de La Razón. A ellos se suman las voces indignadas de las autoridades regionales: la Alcaldía y la Gobernación, la Brigada parlamentaria y la Defensoría del Pueblo… Disculpas o amenaza, es su posición.

Todos con Al-Azar

https://www.facebook.com/TodosConAlAzar?fref=ts

Todos contra Al-Azar

https://www.facebook.com/TodosContraAlAzar/info

Mabel Franco / La Paz

Alejandro Salazar ha publicado, efectivamente, una caricatura con la temática del Carnaval de Oruro. Festiva, como corresponde, con calaveras vestidas de diablos danzantes, otras tocando instrumentos de viento y otras más observando como espectadores, captados todos debajo del cartel: “Bienvenidos al Carnaval de Oruro”.

¿Cómo conectar la protesta que se hizo visible el 13 de marzo con el dibujo que había aparecido el día 6?

El 1 de marzo de 2014, en medio de la entrada declarada Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por la Unesco, una pasarela montada temporalmente con la autorización de la Alcaldía de Oruro, había caído justo en el momento en que pasaba la banda Poopó, bajo cuyos sones saltaba la Diablada Ferroviaria. Murieron cinco personas, tres de ellas músicos, y 98 resultaron heridas.

La tragedia paralizó la entrada casi al final de la tarde. Pero, como decidieron los organizadores luego de tres horas de deliberaciones, no podía ser suspendida; demasiadas energías, recursos y voluntades se ponen en juego en esta fiesta, así que otros diablos, caporales, morenos y demás danzarines hicieron su paso hasta la madrugada del 2 de marzo.

El dibujo de Al-Azar, que como todo arte tiene la cualidad de la polisemia, fue leído de distintas maneras. Pero al principio sólo pudo escucharse la interpretación de la gente que decidió castigarlo por encontrarlo una burla intolerable, al grado de que su presión obligó a la directora de La Razón, Claudia Benavente, a presentar las disculpas el 16 de marzo.

Todo hubiese quedado ahí, con las disculpas del diario, con los ataques contra Al-Azar, con el silencio de los representantes de la prensa boliviana (asociaciones de periodistas, por ejemplo), es decir, con la admisión de error, si no fuese por la sociedad civil y las redes sociales en internet.

La causa

Los ilustradores, colegas de Al-Azar, crearon el 18 de marzo una página en Facebook: Todos con Al-Azar (cerrada actualmente), para expresar su respaldo a un artista “injustamente atacado debido a una caricatura sobre el Carnaval de Oruro”.

Los administradores, Marco Tóxico Guzmán el principal de ellos, promovieron que gente relacionada con el arte de la ilustración y la prensa cultural expresaran su opinión. Unos respondieron con artículos, otros con variaciones del dibujo de la discordia. Y así se fue alimentando la página, rápidamente. Ilustradores de España, Ecuador, Argentina, México, Chile, Perú, Francia, Colombia, Alemania y, por supuesto, Bolivia, argumentaron sobre el valor de la libertad de expresión, sobre la sensibilidad y agudeza de Al-Azar, e invariablemente expresaron su respeto por el Carnaval de Oruro.

“Excepto en los países gobernados por dictaduras, la libertad de expresión es un derecho ciudadano. En los países democráticos no existe la censura. El autor de una obra artística o de opinión, es decir, el pintor, el escritor, el cineasta y, por supuesto, el caricaturista de prensa, tiene derecho a opinar con total libertad –como todos los demás ciudadanos, por supuesto- y habrá veces que nos guste su opinión y habrá veces que no”, escribió desde España el artista Carlos Giménez

“Yo NO estoy de acuerdo con el punto de vista de Al Azar. Yo SÍ comprendo los motivos por los que continuó el carnaval... Pero yo SÍ estoy con Al Azar!!! No estoy de acuerdo con su punto de vista pero SÍ respeto su derecho a expresarla por el medio que le venga en gana!”, posteó RockThor Murdok.

“Debo exigir respeto a los familiares dolientes de los fallecidos, pero sobre todo a los miles de creyentes de la Virgen de Candelaria. Pido además que el mismo Al Azar se pronuncie y ponga fin a este tipo de mofas que su publicación inició. Basta de usar una caricatura como pretexto para atacar y denigrar, la libertad de expresión no puede legitimar la ofensa a lo que más enaltece al ser humano, su fe”, pidió Erick Medrano.

Facebook permitió entonces conocer el sentir de otras personas, ciudadanos comunes muchas de ellas, gente a la que los medios tradicionales no consultaría, no consultaron. Así se supo que, a ciertas personas, el dibujo de Al-Azar les ayudaba a traducir su propia indignación: que se baile pese a los muertos o que se apunte contra un artista y no contra los responsables del accidente; a otras les movía a reflexionar sobre la indefensión de los participantes de una fiesta Patrimonio de la Humanidad, cuando los organizadores, autoridades entre ellos, descuidan la seguridad. Y mucho, pero mucho más, también en contra de la libertad irrestricta para opinar que no considera, se dijo, el dolor por los muertos, la importancia de la fiesta para Oruro, la fe religiosa de muchos de los bailarines.

La prensa recogió la noticia de esta movida. En La Paz, por ejemplo:http://www.paginasiete.bo/cultura/2014/3/19/artistas-bolivianos-calientan-redes-unen-al-azar-16558.html y http://www.la-razon.com/sociedad/Apoyan-Al-Azar-dice-honesto-trabajo_0_2018198273.html), en Oruro (http://lapatriaenlinea.com/?nota=176777), en Sucre (http://www.correodelsur.com/2014/03/23/12.php ) y en Santa Cruz (http://www.eldeber.com.bo/vernotaescenas.php?id=140322224627). Las columnas de opinión menudearon también, en medios y en blogs (http://www.jrmora.com/blog/2014/03/26/vinetas-y-muerte-el-caso-al-azar/).

La página Todos con Al-Azar, así como se llenó de argumentos, se pobló también de insultos y dejó aflorar resentimientos regionales, descalificaciones por el lugar de nacimiento, por la ortografía, etc., etc. Y motivó la apertura de otra página en Facebook: Todos contra Al-Azar, “creada en respuesta al sensacionalizmo y desprestigio que quieren provocar y contra esos Caricaturista de segunda que se atreven a insultar (sic)”.

“Paceñitos con sus fiestitas de barrios bajos son ridiculeces, el carnaval de oruro es lo mejor”, estampó Raul Troncoso Choque. Y Daa Larrazabal dijo: “La gente que se siente aludida con estos dibujos por algo será no?...el que nada oculta, nada tiene que decir”.

En todo caso, un ejercicio de democracia, una invitación a conocer, a escuchar. Que se esté abierto a aceptar otra manera de pensar, es otra cosa. Pero el escenario fue dispuesto: 4.052 personas se unieron a Todos con Al-Azar en siete días, y 1.208 a Todos contra Al-Azar desde el 19 de marzo hasta la fecha.

El 24 de marzo, los administradores de Todos con Al-Azar optaron por cerrar la página (http://boliviatrespuntocero.com/cierran-la-pagina-de-facebook-todos-con-al-azar/). En su despedida escribieron: “Creemos haber avanzado en el camino que pretendíamos. Este movimiento se generó entre la comunidad de humoristas, artistas gráficos, ilustradores, caricaturistas y artistas para apoyar una causa que consideramos justa en pro de la defensa de la libertad de expresión, esa libertad que tienen todos a hacer conocer su punto de vista, su opinión sobre cualquier tema”.

Todos con Al-Azar, que defiende la libertad de expresión como motivación principal, eliminó algunos dibujos, por ejemplo los referidos a la Virgen de la Candelaria, a quien se dedica el Carnaval de Oruro, así como algunos comentarios que los administradores consideraron demasiado agresivos. La gente se dio cuenta y criticó la decisión. Al respecto, en la despedida, se dice: “La página no fue creada con la intención de ofender, denigrar ni lastimar a nadie, sino con el afán de plantear nuestra posición frente a la censura. Sentimos si alguna de las imágenes enviadas por otros ilustradores, en respuesta a nuestra convocatoria, hayan causado malestar o incomodidad en algunas personas, pero así como buscamos el respeto de nuestro trabajo, respetamos su derecho a haberse sentido ofendidos”.

Y, para explicar la decisión del cierre, pusieron: “Cerramos esta página porque se trató de un movimiento temporal buscando el apoyo y seguidores para esta causa y consideramos que se lograron muchos avances… Y, desde luego, porque no tenemos ánimo de polemizar más sobre un tema sobre el que pretendimos plantear un debate constructivo y articulador” (sic).

Todos los dibujos pueden verse actualmente en el blog que los administradores abrieron:www.todosconalazar.blogspot.com.www.todosconalazar.blogspot.com.

La decisión de cerrar la página, inconsultamente, provocó el desconcierto de los propios seguidores y aun el de Todos contra Al-Azar. El ilustrador paceño Alejandro Archondo contó que tenía planeado enviar un aporte gráfico, pero se topó con que el 24 de marzo ya no tenía dónde hacerlo. Jesús Elías, músico orureño, preguntó en Todos contra Al-Azar: “El grupo "todos con Al Azar" continua? lo busco y no hay, quizas me bloquearon! Jajajaja” (sic) . Y Fantasía Distinta hizo lo propio: “Y como era de esperarse este grupo murió por si solo. Perdieron Su Objetivo Y Se aburrieron de si mismos” (sic).

El futuro

El fenómeno Todos con Al Azar confirma las teorías más optimistas acerca de las posibilidades que se abren con internet para crear espacios de intensa participación ciudadana. Y cómo estos espacios sirven para articular movidas fuera de las redes, como pasó con el manifiesto que fue promovido por los Diseñadores Gráficos Bolivia (https://www.causes.com/campaigns/75297-apoyamos-a-al-azar) y que hoy es un documento concreto de respaldo al caricaturista y a su derecho, pero también obligación de reflejar críticamente la realidad.

Pero hay algo más. ¿Se puede cerrar una página en Facebook creada para estimular la participación de la gente? ¿No es esta otra forma de coartar la libertad de expresión? La ciberactivista Eliana Quiroz considera que el caso Al-Azar muestra un desconocimiento acerca de la naturaleza, la ética y los alcances de un espacio virtual que se construye con el aporte ciudadano. Una vez creado, ya no le pertenece al administrador. Por tanto, éste no puede cerrarlo inconsultamente. “No habrá que olvidar que detrás de cada clic en el grupo hay una persona”, afirma.

La argumentación de Quiroz forma parte del libro Todos con Al-Azar, editado por La Pública, y que recoge gran parte de los aportes que alimentaron la página hoy cerrada. Un libro de papel, que La Pública distribuye gratuitamente y cuya versión digital ha vuelto a la red para seguir motivando el debate, no sólo sobre libertad de expresión, sino también sobre construcción de ciudadanía, sobre espacio público y otros temas de actualidad.

 

Visto 4012 veces Modificado por última vez en Jueves, 18 Diciembre 2014 17:51
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