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“El Plan Piloto de Peatonalización (PPP) es una forma acelerada de quitarle vida al casco viejo. El centro es una zona comercial y no es gracias al municipio. El PPP es una medida que no fue consensuada con los vecinos del casco viejo, lo cual viola nuestro derecho constitucional. Es por eso que nosotros hemos recolectado firmas de los comercios para pedir que este plan se detenga. Han firmado casi todos con algunas excepciones. Si esto no se detiene, iremos a juicio contra la Alcaldía.  Por otro lado, se está favoreciendo la actividad económica informal en desmedro de la formal, que es a la que se le cobran los impuestos más altos y a la que se somete a rigurosos controles sanitarios. Se pudo haber socializado la norma. Esta es una medida que además no cuenta con estudios previos que abarquen los distintos factores como el nuevo orden del tráfico vehicular, el clima, las temporadas turísticas altas, la adecuada distribución de sanitarios o el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública. Si se trata de recuperar el centro para el peatón, nosotros pedimos que se recuperen las aceras, se erradique a los vendedores ambulantes y se mejore el alumbrado.

Están experimentando, jugando con plata del municipio y perjudicando a los negocios formales. Hasta ahora se traen macetas, bancos y se hace un gran despliegue de recursos humanos sólo durante los fines de semana  y con dinero de todos para sostener una medida que a simple vista no está atrayendo a más personas que antes. Ahora la gente viene sólo en ciertas franjas horarias, por una o dos horas, y luego ésto queda desierto. Además, algunas de las actividades itinerantes afectan el desarrollo de otras. ¿Por qué los artistas deben trabajar en la calle si aquí mismo está la Casa Municipal de Cultura y los patios de la Alcaldía y el Concejo? Las calles son para los autos; y los parques, las plazas y las aceras, para la gente, las actividades culturales y la bicicleta.

No se ha considerado el reordenamiento del tráfico vehicular (por ejemplo que dos calles ahora desembocan en una) o que al cerrar el centro han restado casi 200 espacios de parqueos y nadie quiere dejar su vehículo en la calle por el riesgo de que se lo roben o por el peligro que supone retornar a pie por él.

Las peatonalización en las demás ciudades toman otra forma: se peatonaliza una calle y no sus perpendiculares. De esta manera el tránsito nutre la actividad del lugar. Aquí, al cerrar el Casco Viejo, lo que están creando es un enclave, están matando la actividad comercial que ya era difícil por las trabas que ponen para remodelar las infraestructuras, los controles sanitarios y la competencia."  

 

“El peatón en nuestra ciudad es un ser ajeno, venido a menos, sin capacidad crítica, apolitizado; en una urbe en la que se hacen vías para motorizados  alentando que aumente el número de vehículos en desmedro de la seguridad y calidad de vida de los que no poseen auto particular. 

El viadante cruceño no conforma colectivos para defender su derecho a ser parte de la ciudad, lo cual no podemos criticarle porque la constante propaganda reaccionaria dirige la ciudad. Algunos colectivos están tratando de involucrarlo pero sin incidencia real, sino con concesiones a las autoridades que nos hacen pensar en (medidas que son) simples parches y campañas de buen ánimo, pero nada concretas hacia el cambio. El cambio del que hablamos va por el reconocimiento del derecho ciudadano, de ejercerlo y demandarlo de manera tajante.

Las propuestas para mejorar esta situación son: conformar una asociación de peatones que defienda sus derechos y que tenga incidencia sobre las políticas públicas; una oficina municipal de transporte activo que promueva las caminatas, las bicicletas y el transporte público de calidad; foros sobre temáticas urbanas (caminabilidad, sustentabilidad, movilidad, accesibilidad, etc.); diseños de pasos de cebra reales; arbolado urbano; instalación de bancas y bebederos; creación de paseos peatonales, parques interconectados, ciclovías y parqueos seguros para bicicletas; limitar el uso del motorizados en zonas urbanas; promover otros modos de transporte (bicicleta, triciclos), y un largo etcétera”.

José Antonio Prado

“El peatón cruceño es un ser casi sobrenatural, algo así como un X-men. Tiene desarrollados sentidos que otros peatones del mundo no desarrollan. Por ejemplo, a la hora de cruzar una avenida, sabe leer en el rostro del micrero que se acerca si tiene intenciones de respetarle la vida o si está de cacería. Tiene la cadera muy ágil para (a manera de samba vial) evitar los 'toreos' de los autos impacientes mientras cruza, con semáforo a favor, por la franja peatonal. Percibe las feromonas de los perros furibundos (que sacan toda la cabeza por la reja, ladrando traicioneramente para asustar a placer) y entonces prefiere caminar lejos, por la calzada. Cuando los perros están en la calle, nuestro peatón emblemático conoce bien el gesto de quien recoge una piedra ficticia, ademán que le hace ganar un par de metros al hacer retroceder al bicho amenazante, mientras nuestro héroe camina raudo, apretando las nalgas. Aunque ha desarrollado pies prensiles y un equilibrio prodigioso, sólo hace gala de estos dones cuando no tiene más alternativa. Así, casi nunca luce su atlética condición en las aceras-cross de la ciudad, sino que camina insípido por la calzada, junto a los autos. El peatón cruceño pone a prueba, con éxito, la darwiniana afirmación de que sobrevive el más adaptable, y entonces hoy no usa las aceras, no busca los pasos peatonales ni las paradas del transporte. Tampoco espera a que el micro esté junto a la acera, sino que sube y baja en el segundo y tercer carril, y con el vehículo en movimiento. Cuando existe la posibilidad de que un auto le ceda el paso en una esquina, simplemente baja o vuelca la mirada: no quiere creer que eso ocurra, todo el ordenamiento social-vial podría venirse abajo. O podría ser una trampa, eso también pasa por su cabeza.

La dignidad del peatón cruceño puede recuperarse. Lo han demostrado los Puma Katari en La Paz: los mismos pasajeros que se matan despiadadamente por/en los trufis, son educados y respetuosos ciudadanos cuando están frente a un trato digno del servicio público. Ése es el camino: un gobierno de la ciudad que ofrezca dignidad ciudadana peatonal y coseche, por lo tanto, un trato amable y educado con sonriente cumplimiento de las reglas. De paso, una ciudad más segura y eficiente toma forma”.

Expertos de distintas disciplinas insisten en analizar alternativas de generación de energía que sean más sostenibles y menos riesgosas para el país. Algunos sugieren no satanizar la idea de un programa atómico, que bien podría servir para fines investigativos y formativos.

La incompatibilidad entre el colectivo artístico “El perfume de la marioneta” y la Junta Vecinal del barrio Noel Kempff Mercado ha terminado en la clausura del Espacio Kempff, uno de los centros culturales autogestionados de Santa Cruz. La Red de Juventuves Vecinales (REDJUVE) se hará cargo del lugar. Los artistas se trasladarán al barrio El Gallito.

 

El teleférico está educando al ciudadano, considera César Dockweiler, gerente Ejecutivo de la Empresa Estatal de Transporte por Cable en La Paz. Anuncia que el próximo año se iniciará un programa para salir de las cuatro paredes de las estaciones "y llevar a la calle esta cultura ciudadana".

Una investigación del Colectivo Rebeldía muestra la realidad sobre la interrupción del embarazo entre mujeres de los pueblos chiquitano, guarayo y ayoreo, y por qué muchas optan por practicarla.

Hyde acecha en el teleférico

Si el Puma Katari había puesto en raya al monstruo, las obras inconclusas del moderno medio de transporte en La Paz lo han liberado. Si Jekyll se comporta sobre ruedas, en el aire su otro yo hace de las suyas: egoísmo, flojera, caos, pitazos, bocinazos, gritos por el altavoz y peleas entre choferes y pasajeros... ¿Por qué será?

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La Paz - 71597592
Cochabamba - 71786333
Santa Cruz - 71528022

 

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